Simultáneamente, Luis Caputo vio aliviada su meta fiscal, que originalmente requería la recolección de $8,46 billones para mediados de año, un monto que se ha reducido a $6,86 billones.
Según el acuerdo previo, tras la primera flexibilización (debido a las metas de acumulación de reservas no cumplidas), el BCRA debía alcanzar un saldo positivo en reservas netas de u$s3.200 millones para junio de 2026. Sin embargo, este objetivo ha sido revisado a un saldo negativo de u$s8.600 millones.
A pesar de que el FMI exigía que Buenos Aires acumulase dólares del mercado en 2025, el gobierno utilizó esos fondos para hacer frente a obligaciones de deuda, circunstancia que el FMI finalmente aceptó. El rechazo a las metas habría implicado la cancelación del programa y la no concesión de un segundo waivers.
La segunda revisión del acuerdo ha sido aprobada, lo que brinda luz verde al gobierno.
Sin embargo, a mayo, la adquisición de dólares en el mercado cambiario ha superado los u$s9.000 millones en 2026, lo que deja a las reservas netas en un saldo negativo de u$s5.000 millones. Gracias a este ajuste en las metas, el BCRA parece estar sobrecumpliendo las expectativas para junio en alrededor de u$s3.400 a u$s3.500 millones, lo que lo posiciona en camino de cumplir la meta de diciembre de u$s4.100 millones en reservas netas negativas.
Este informe deja entrever la tensión existente entre el equipo económico argentino y los representantes del FMI. A pesar de no haber cumplido en dos ocasiones con la meta de acumulación de dólares, Argentina ha recibido apoyo financiero y ha seguido implementando políticas monetarias y cambiarias fijadas por su propio criterio. Desde el inicio de su gestión, Caputo y el actual canciller, Pablo Quirno, manifestaron que estaban cómodos con el nivel de reservas del BCRA, mientras que Javier Milei cuestionaba la necesidad de acumular reservas para estabilizar la economía.
A principios de este año, Bausili anunció la implementación de la Fase 4, que contempla la compra de u$s10.000 millones en 2026. Con dos años de gobierno a sus espaldas, el BCRA se comprometió a adquirir dólares para incrementar las reservas, un compromiso que parece haber tomado forma bajo la presión del FMI y de los mercados financieros, que buscan garantizar que Argentina cuente con un suficiente respaldo de divisas ante riesgos potenciales de crisis en un año electoral.
Economistas como Guido Zack, director de economía en Fundar, han expresado su opinión sobre la situación. Según Zack, “en 2025, el Gobierno decidió no acumular reservas para reducir la inflación”, agregando que “este año sí se está acumulando, y eso es positivo. Pero se podría acelerar”.
Por su parte, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en un informe resalta que “esta medida constituye la segunda flexibilización de metas otorgada al Gobierno por parte del organismo multilateral, tras la condonación de u$s6.500 millones aplicada sobre el objetivo de diciembre de 2025 durante la primera revisión.”










