Con el objetivo de mejorar la seguridad vial, estas terminales comenzarán a ser retiradas de varias rutas argentinas. La empresa administradora de la Autopista Buenos Aires-La Plata y las rutas hacia la Costa Atlántica ha implementado una normativa interna que prohíbe el uso de terminales “cola de pez” en todas sus nuevas obras. Esta iniciativa la convierte en la primera compañía de su tipo en el país en adoptar una medida de este calibre.
Las nuevas instalaciones deberán contar con terminales absorbentes certificadas, o bien, como opción prevista en la regulación de Vialidad Nacional y provincial, con terminales de extremo redondeado Tipo A. Además, se llevará a cabo un reemplazo gradual de las terminales “cola de pez” que ya se encuentran en uso.
La iniciación de este proceso tendrá lugar en la Autopista Buenos Aires-La Plata, donde se dará prioridad a las zonas con mayor volumen de tráfico y antecedentes de siniestralidad, para luego extenderlo a las rutas hacia la Costa Atlántica.
“Estamos dando un paso concreto para elevar los estándares de seguridad vial. A partir de ahora, la empresa deja de utilizar este tipo de terminales en sus nuevas obras y adopta una solución más segura, alineada con las mejores prácticas internacionales. Es una decisión que pone en primer lugar la prevención y el cuidado de quienes transitan nuestras autopistas”, comentó el gerente general de la compañía.
La medida nació a pulsar de un informe técnico presentado por un experto en seguridad vial de la empresa, donde se detalló el funcionamiento de estas defensas y su vinculación con accidentes. La propuesta fue aceptada por unanimidad.
Hay una paradoja en la función del guardarraíl: estas defensas están destinadas a mitigar las consecuencias de un accidente cuando un vehículo se sale de la carretera. Su propósito no es prevenir el accidente, sino contener y redirigir el automóvil para evitar impactos contra árboles, pilares, alcantarillas, taludes o caídas. Sin embargo, el rendimiento del sistema también depende de cómo terminan y comienzan las barreras. En una terminal “cola de pez”, el extremo de la viga metálica se encuentra expuesto al tránsito. Si un vehículo impacta de frente en ese punto, la protección diseñada puede penetrar la carrocería en vez de desviar o absorber la energía del choque.
Este fenómeno ha sido denominado “efecto lanza” o “spearing”, lo que implica que el extremo metálico puede atravesar la carrocería y llegar al habitáculo, generando lesiones gravísimas e incluso muertes.
Un informe técnico de la empresa incluye datos de un informe presentado en 2023 por una agencia de seguridad vial, que menciona 15 siniestros fatales entre 2019 y 2023 en diversas provincias que siguen este patrón de accidentes. Entre los incidentes registrados se encuentran accidentes en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Chubut, Salta, San Juan y Misiones.
Uno de los aspectos más destacados del informe es la antigüedad del debate sobre estas terminales. En Estados Unidos y Europa, comenzaron a ser eliminadas en masa a finales de los años 60 y durante la década del 70, tras detectarse daños a causa de la penetración de las defensas metálicas. En contraste, en Argentina, las terminales “cola de pez” han sido habituales en las especificaciones técnicas de defensas viales durante décadas, realizándose su instalación en rutas a lo largo del país.
No fue hasta 2017 que la Dirección Nacional de Vialidad modificó las regulaciones, permitiendo el uso de terminales Tipo A, con extremos redondeados. Estas definen un recorrido diferente para la chapa, reduciendo la posibilidad de que la defensa ingrese en el vehículo. Sin embargo, el informe también señala que el nivel de seguridad óptimo a nivel internacional corresponde a los sistemas diseñados específicamente para absorber energía.
Durante un choque, las terminales absorbentes tienen un cabezal que permitiría que, al ser impactadas de frente, la viga del guardarraíl se pliegue y deforme progresivamente, disipando así parte de la energía cinética. Esto busca evitar que la viga avance en línea recta hacia el vehículo y que los ocupantes experimenten una desaceleración abrupta.
Existen diversos modelos internacionalmente certificados que han sido elegidos como primera opción para las nuevas instalaciones. Si su uso no es posible, se optará por las Terminales Tipo A, que cuentan con terminaciones redondeadas y reducen el efecto lanza.
Para fundamentar la decisión, en agosto se llevó a cabo un relevamiento de las defensas a lo largo de la Autopista Buenos Aires-La Plata. El resultado reveló una situación dispar, con algunos sectores careciendo de defensa, otros con las tradicionales “colas de pez” y algunos que ya poseían terminales Tipo A. Además, se encontraron diferencias significativas en el estado general de conservación.
La mayoría de las defensas revisadas, especialmente en dirección descendente, aún contaban con la terminal convencional, y se identificaron terminales Tipo A que habían sufrido daños por impactos previos. Una terminal deteriorada puede perder eficacia para atenuar el efecto de un nuevo choque.
El informe también hizo referencia al accidente que resultó en la muerte del ministro de Transporte de la Nación en 2021, indicando que un posterior análisis reveló daños significativos vinculados con el impacto contra la defensa metálica. Este incidente renovó el debate sobre la efectividad de estos dispositivos en determinadas circunstancias.
La resolución de la empresa establece un doble camino. Para todas las nuevas obras, las terminales “cola de pez” son excluidas, debiendo utilizarse terminales absorbentes certificadas o terminales del tipo redondeado. Para las estructuras ya instaladas, comenzará un proceso gradual de cambio, priorizando primero los sectores de alta congestión y riesgo en la Autopista Buenos Aires-La Plata, para luego extenderse a las rutas hacia la costa.










