Al abordar el consumo de bebidas alcohólicas por la noche, Valiensi comentó: “Tomar una copa de vino induce al sueño, pero puede fragmentarlo. La mejor sugerencia es no tomar todas las noches”.
Además, explicó que el vino puede provocar una relajación de las vías respiratorias, lo que puede favorecer la apnea y dificultar un sueño continuo: “Tomarse esa copa de vino representa que se relaje la vía aérea, favorece la apnea y se fragmenta el sueño”, aseguró la especialista.
Durante su intervención, Valiensi también delineó los “tres mandamientos” que contribuyen a un descanso de calidad.
Otro aspecto que la neuróloga examinó fue el efecto del envejecimiento en los patrones de sueño. “A medida que envejecemos, el ritmo circadiano va cambiando. Habitualmente, la gente mayor tiende a dormirse después del almuerzo o a despertarse y acostarse más temprano. Estamos hablando de gente normal, sin problemas de sueño”, detalló.
Valiensi destacó que además de la edad, hay otros factores que pueden influir en la calidad del sueño. “El sueño de corrido, cuando se agregan patologías, como por ejemplo el dolor, se fragmenta. Pero estas cosas no solo la va a determinar la edad del paciente, sino también las condiciones en las que duerme”, añadió.
Por último, la neuróloga ofreció recomendaciones esenciales para preparar el ambiente de descanso. “Lo mejor es que nuestra habitación sea un espacio oscuro, silencioso y, en el mejor de los casos, que no haya ningún tipo de pantallas”, concluyó.










