Al conocerse el escrutinio, De Andreis no tardó en expresar su posición de manera contundente. Antes de sus tuits, circularon audios que tonalizaron la contienda. Larreta se dirigió a Carrizo de manera personal, destacando su trabajo: “Rolando, querido, sé que sos un gran laburante con todo un gran equipo que has armado ahí de muchos años de laburo. Te deseo la mejor de las suertes y estoy seguro que la gente te va a acompañar. Suerte el domingo. Abrazo grande.” Un mensaje amistoso sin un pedido de voto explícito.
Bullrich, en cambio, adoptó un enfoque diferente en su comunicación. “Hola, soy Patricia Bullrich. Sé que van a estar en unas elecciones este domingo y conozco mucho a Rolando Carrizo. Quiero que reciba mi saludo, mi apoyo”, inició la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, añadiendo: “Creo que Rolando nos garantiza un cambio importante, una coalición entre todos los sectores liberales, republicanos, para que podamos hacer la Argentina grande otra vez. Vamos, Rolando, con toda la fuerza.” Fue un llamamiento al voto claro que el macrismo interpretó como una intromisión.
Posterior a los resultados, De Andreis criticó abiertamente la intervención de los dirigentes: “Con el resultado queda al descubierto el patético intento de intervención de algunos en la provincia, al apoyar a uno de los dos candidatos”, manifestó en X, utilizando “patético” para referirse a lo que considera una injerencia ilegítima de aquellos que ya no forman parte del partido.
Las declaraciones no se detuvieron ahí. “Ambos, con su interna, antes de irse del PRO, fueron los grandes responsables de la destrucción de vínculos en el partido que ahora estamos reconstruyendo. Los dos perdieron. Un paso más para dejar atrás ese pasado”, enfatizó el secretario general. Este argumento estableció que el PRO liderado por Macri se posiciona como una entidad renovada, intentando distanciarse de la gestión que llevó a la derrota en 2023.
Horas más tarde, De Andreis lanzó un segundo pronunciamiento, esta vez acentuando su crítica hacia Bullrich. “De manera equivocada, comparé la participación de Horacio en la elección de Salta al mismo nivel que la de Patricia. No son iguales. Horacio reconoció el trabajo de uno de los candidatos. Patricia, en cambio, dio un paso más y directamente pidió el voto para uno de los competidores”, expuso.
El mensaje concluía con una claridad política que sintetiza la postura del macrismo: “Todos tienen derecho a irse del partido. Lo que no es válido es seguir jugando desde afuera e intentar incidir por intereses personales.” La diferenciación era pertinente; Larreta fue considerado imprudente, mientras que Bullrich cruzó una línea inaceptable.
Lo sucedido en Salta no es un episodio aislado, sino una manifestación de una fractura prolongada en el tiempo, acentuada por el ciclo electoral 2025. Desde que Bullrich dejó el PRO para liderar el bloque de La Libertad Avanza y Larreta inició un proyecto propio, su relación con la estructura macrista ha decrecido sin posibilidad de ocultamiento.
El PRO, bajo la dirección de De Andreis, se define como el espacio que sobrevivió al liderazgo que lo llevó a la derrota y que ahora busca reafirmar su identidad dentro del panorama de la derecha argentina. En este contexto, Bullrich y Larreta son percibidos como un pasado que se debe superar. La situación en Salta fue una oportunidad propicia para expresar esta narrativa, y De Andreis no la desaprovechó.










