La convocatoria del embajador argentino ocurrió pocas horas después de que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil llamara a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. Este gesto representa una manifestación de protesta diplomática que pone de relieve el deterioro de las relaciones entre ambos gobiernos.
Desde Itamaraty, las autoridades brasileñas consideraron los comentarios de Milei como incompatibles con el vínculo histórico que mantienen ambos países y expresaron su preocupación por el posible impacto sobre una relación que es fundamental para Mercosur y el comercio regional. Durante la reunión con Raimondi, se le transmitió el rechazo formal del gobierno de Lula a las manifestaciones del presidente argentino.
Desde la Casa Rosada no se adelantaron respuestas oficiales al llamado de atención, aunque la confrontación se intensificó tras las reiteradas críticas de Milei hacia Lula, a quien acusó de patrocinar una campaña de desprestigio contra Argentina. Las diferencias personales e ideológicas entre los mandatarios ya habían afectado la relación bilateral desde el comienzo de la administración libertaria, pero esta escalada ha llevado el conflicto a uno de sus puntos más críticos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil había convocado a consulta a Bitelli a raíz de las declaraciones de Milei, realizadas durante una convención nacional del Partido Liberal (PL) en San Pablo. El embajador viajará a su país en breve para sostener reuniones con autoridades del Planalto.
Según informaciones, la decisión fue adoptada por el canciller brasileño Mauro Vieira durante su regreso de una gira por Asia. Vieira tomó conocimiento de los comentarios de Milei mientras volaba de regreso y decidió convocar al embajador para evaluar la situación. El canciller llegó a Brasilia el domingo por la mañana.
En el encuentro del PL, Milei criticó con dureza a Lula y también cuestionó al ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF). En su alocución, el presidente argentino mostró su apoyo al senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro, como opción para desafiar al gobierno brasileño actual.
“Creo que solo Flávio puede detener a Lula y lograr un cambio real para todos los brasileños”, afirmó Milei ante los dirigentes del Partido Liberal, además de indicar que el senador es el indicado para enfrentar “a las organizaciones criminales y al narcotráfico”.
Milei también se refirió a Alexandre de Moraes, luego de que este le prohibiera visitar a Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo arresto domiciliario en Brasilia. Estas declaraciones causaron malestar en el gobierno brasileño y llevaron a Itamaraty a convocar a su representante diplomático en Argentina.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, hizo alusión al choque diplomático con Brasil a raíz de las afirmaciones de Milei, quien sostuvo que existe una campaña antiargentina financiada por Lula. En una conversación, el ministro coordinador destacó que el presidente menciona la existencia de sectores que buscan mantener oprimidos a los ciudadanos y que lo que busca es la libertad, el desarrollo y el crecimiento.
Santilli enfatizó los progresos en las reformas económicas del gobierno y manifestó: “Hay un dolor en sectores o países que desean ver a Argentina empobrecida y oprimida, lo que provoca su frustración”. Sobre el rol de Lula, el jefe de Gabinete añadió: “No se rasguen las vestiduras. Vinieron aquí, hicieron campaña, expresaron barbaridades sobre el presidente. Y aquí pudieron realizar los recorridos que quisieron”. Además, sostuvo que Argentina tiene una historia de relaciones económicas con el sector privado que sigue en marcha, insistiendo en que el cruce diplomático no debería afectar las relaciones económicas entre ambos países.










