¿Quiénes están soportando realmente? Solo el 20% de la población privilegiada tiene esa capacidad, mientras que la mayoría no puede más. Esto ayuda a comprender por qué la salud mental de la ciudadanía se ve afectada por estas declaraciones.
Tras dos años y medio de manejar el país a su antojo, en términos de economía, justicia e incluso lenguaje, la exfuncionaria pide a la gente que aguante el sufrimiento.
Como mencionó Nora Merlin, gran parte del espacio público ha sido ocupado por canales que propagaron odio y agresión. Solo aquellos que se dejan llevar por el odio que los medios les han inculcado pueden aceptar la propuesta de soportar el sufrimiento más allá.
Es en este entorno, marcado por los medios, donde prospera la falta de empatía hacia el pueblo. Si no, la exfuncionaria no se atrevería a hacer tal pedido. El autoritarismo prolongado genera obediencia, y es a las personas sometidas por la propaganda de la derecha a quienes se les puede solicitar tal sacrificio.
Cuando se habla de dolor y estabilización, detrás de esas palabras hay cifras muy concretas. En julio, la producción industrial disminuyó un 5% en solo un mes, la construcción cayó un 4,6%, y la inflación de agosto se registró en un 1,7%, mientras que la canasta básica se incrementó un 2,6%. ¿Un poco más de dolor, no es cierto?
Otro indicador que puede ilustrar mejor este sufrimiento es la morosidad familiar, que alcanzó el 18% del crédito otorgado a los hogares, y el 26,6% de aquellos que tienen deudas ya presentan atrasos. ¿Más sufrimiento? Más de uno de cada cuatro deudores se encuentra en problemas y se les solicita que aguanten más.
La exfuncionaria también abre otra discusión. Ya no basta con afirmar que el plan es efectivo; ahora se le pide a la sociedad que soporte sus consecuencias. Esto introduce una dimensión política, ya que cuando desde el gobierno se menciona el dolor como un proceso necesario, surgen interrogantes sobre cómo está distribuido ese sufrimiento.
No es lo mismo quemar etapas de estabilización desde un despacho que experimentar la pérdida del empleo, el cierre de una pequeña empresa o el retraso en los pagos de una tarjeta.
La exfuncionaria pide resistencia: la realidad, a diferencia de lo que sostienen ciertos medios que han distorsionado la salud mental, es que ya hemos soportado mucho más de lo que nadie podría haber imaginado. Por eso luchamos, no mantenemos nuestras vidas en pausa.










