A partir de ahora, las empresas que reciban un e-cheq no podrán endosarlo para realizar inversiones a través de un Agente de Liquidación y Compensación (ALyC); la transacción deberá realizarse mediante una transferencia desde o hacia una cuenta bancaria.
El uso de cheques electrónicos había permitido a diversos actores, incluidas las pequeñas y medianas empresas (pymes), eludir legalmente el pago del impuesto al cheque, que tiene una alícuota del 0,6% tanto en el crédito como en el débito. Con la restricción de su uso, las empresas estarán obligadas a depender del sistema bancario, lo que las someterá a esta carga impositiva.
Este cambio podría provocar un efecto dominó. “La bancarización les va a generar a los contribuyentes mayores pagos a cuenta de Ingresos Brutos. Y eso se va a traducir, en la mayoría de los casos, en saldos a favor de difícil o lento recupero,” afirmó un experto en la materia. Ingresos Brutos es considerado el impuesto más distorsionador en el ciclo productivo, representando aproximadamente el 80% de los recursos propios de las provincias.
“Cada tres pesos que se recaudan, dos son anticipados, es decir, antes de que se produzca la obligación tributaria,” comentó el analista. En este contexto, destaca el Sistema Informático de Recaudación y Control de Acreditaciones Bancarias (SIRCREB), el cual permite aplicar retenciones de Ingresos Brutos sobre los fondos acreditados en cuentas bancarias de contribuyentes registrados en los padrones tributarios. Estas retenciones actúan como un pago anticipado del impuesto, lo que puede resultar en saldos a favor a favor de las empresas si las retenciones superan el impuesto a pagar.
Aunque la resolución de la CNV no cambia los aspectos tributarios, sus efectos son indirectos. “El cambio puede generar débitos y créditos bancarios que bajo el esquema anterior no necesariamente se producían, incrementando así la incidencia efectiva del impuesto, siempre que esos movimientos no se encuentren comprendidos en alguna exención o tratamiento específico,” explicó una especialista en impuestos de una consultora.
Esta decisión de la CNV surge en un contexto de caída en la recaudación del impuesto al cheque, que disminuyó un 11% en términos reales en julio y un 9% interanual en agosto, acumulando una baja del 3,6% en los primeros ocho meses de 2026. En mayo, la CNV había flexibilizado temporalmente el uso de cheques electrónicos para el ingreso y retiro de fondos de clientes de AGyC, pero posteriormente restringió esta operatoria, estableciendo límites y aclarando que no implicaba cambios en la legislación fiscal vigente.
Según un economista, las operaciones con cheques todavía son esenciales: “La permanencia de esos fondos acreditados en cuentas comitentes era absolutamente de corto plazo, porque las empresas no utilizaban ese movimiento necesariamente para generar una inversión o para hacer una colocación de largo plazo —aunque no quiere decir que no la haya habido—, sino que evitaban el depósito en las cuentas bancarias, no solo por el impuesto al cheque, sino también por Ingresos Brutos, a través del SIRCREB.”
Aunque las pymes pueden recuperar parte del impuesto al cheque como pago anticipado de las contribuciones patronales o del impuesto a las Ganancias, la última resolución elimina el uso de cheques para recibir y entregar fondos a clientes, obligando a que estas operaciones se realicen exclusivamente a través de transferencias bancarias. Sin embargo, se especificó que esta norma no afecta la negociación de cheques de pago diferido.
“Hace tres o cuatro años, estas operaciones prácticamente no eran necesarias. Hoy hay que afinar el lápiz. En algunos casos, son absolutamente determinantes para los márgenes operativos de una compañía,” concluyó el analista.










