En un contexto internacional atravesado por el conflicto en Medio Oriente y la consiguiente suba del crudo, que benefició las ganancias de la compañía, los combustibles aumentaron de precio en todo el mundo. En la Argentina, sin embargo, YPF siguió otra estrategia, que Marín detalló ante inversores internacionales.
Durante la conferencia telefónica del jueves pasado, el ejecutivo afirmó: “La inflación en Argentina no me preocupa en absoluto.” Respondía a Michael Furrow, analista de Pickering Energy Partners, y justificó su postura al señalar que los precios de los combustibles en el país funcionan como un mercado libre, separado de la dinámica inflacionaria tradicional.
Furrow había preguntado por los costos operativos de la empresa, pero Marín amplió su respuesta. “La inflación en Argentina es muy baja comparada con lo que fue históricamente. Nuestros costos están en muy buena forma porque nuestro negocio es ser eficientes, más eficientes mañana que hoy”, afirmó. Luego agregó: “El precio de nuestro producto es de mercado libre, así que la inflación es otra cosa. Realmente no es algo que me preocupe en absoluto”.
Marín también explicó a los inversores el mecanismo de buffer, que YPF puso en marcha al inicio del conflicto en Medio Oriente para amortiguar el encarecimiento internacional del petróleo y evitar trasladarlo directamente a los surtidores. “Estamos en un buffer”, dijo al responder a George Gasztowtt, de Latin Securities. “Cuando vimos que la demanda de nafta y gasoil —que es totalmente inelástica— empezó a ser muy elástica en Argentina después de algunos incrementos, entendimos que no podíamos aumentar más”.
La Ciudad de Buenos Aires fue la excepción: allí, según Marín, la demanda se mantuvo estable pese a los aumentos. En el resto del país, la reacción de los consumidores estableció un límite: cada vez que el precio superaba cierto umbral, la demanda retrocedía. Para YPF, ese comportamiento determina hasta dónde pueden subir los precios.
El mecanismo opera en dos etapas. Si aumenta el valor internacional del crudo, la compañía no traslada toda la suba al surtidor, sino que financia la diferencia. Cuando el precio baja, mantiene el valor de la nafta y recupera lo que había adelantado. “Tenemos dos vicepresidentes que calculan todos los días cuánto le financiamos a la gente”, explicó Marín.
Las únicas variaciones que se aplican de forma directa e inmediata son las actualizaciones de los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, además de los cambios en el precio de los biocombustibles.
Un cálculo de la consultora 1816, basado en datos del Ministerio de Economía, indicó que la diferencia entre el precio del crudo Brent y el valor local de la nafta súper alcanzó la semana pasada un récord desde el inicio del buffer.
La brecha se explica porque el barril de Brent superó los USD 106 durante las primeras semanas de octubre y se mantuvo en esos valores, mientras que los precios en los surtidores argentinos no siguieron la misma tendencia.
La política también se refleja en las cifras de consumo. De acuerdo con el informe mensual del portal especializado Surtidores, las ventas de combustibles aumentaron un 1,96% interanual en septiembre, el primer dato positivo desde enero. La recuperación, no obstante, se debió casi exclusivamente al gasoil. La nafta súper, el producto de mayor volumen en los surtidores del país, con cerca del 41% del mercado, cayó un 2,17% frente al mismo mes de 2025. Ese segmento, que refleja mejor el consumo de los automovilistas particulares, todavía no muestra señales de recuperación.
YPF encabezó las ventas, con 778.795 metros cúbicos y un alza interanual del 2,91%, por encima del mercado. La diferencia respecto de sus competidoras —Shell, Axion Energy y Puma Energy, que elevaron sus precios entre un 2% y un 5% a fines de septiembre— se atribuye en parte a que la petrolera estatal aplicó en ese período un ajuste promedio de apenas el 1%, acorde con su política de buffer.
“Nadie sabe cuándo va a bajar el precio internacional. Es imposible saber si el conflicto va a continuar”, dijo Marín durante la conferencia. “Cuando el precio baje, vamos a mantener el precio de la nafta, y ahí vamos a cobrar lo que financiamos”.
En la conferencia virtual también hubo novedades sobre Vaca Muerta. Antes de responder acerca de los planes para 2027, Marín informó que la producción diaria del yacimiento había alcanzado esa semana los 252.330 barriles, un máximo histórico que ya supera la meta de 250.000 barriles diarios que la empresa se había comprometido a lograr para fin de año.
El titular de YPF no adelantó las cifras previstas para 2027: explicó que primero deben ser aprobadas por el directorio y que las dará a conocer en abril. “Van a estar muy sorprendidos con la producción de Vaca Muerta de YPF en diciembre de 2027”, afirmó en tres ocasiones. La promesa se enmarca en una situación financiera que Marín describió como sólida. La liquidez de la empresa cerró el tercer trimestre en USD 3.654 millones, su mayor nivel histórico, mientras que el coeficiente de endeudamiento neto bajó a 0,81 veces, el menor registro de la última década.
Parte de esos recursos se destinará a una nueva ronda de inversiones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). YPF prevé presentar en noviembre tres proyectos que abarcan cinco bloques del norte de la formación neuquina: Bajo del Toro, Bajo del Toro Norte, Narambuena, La Escalonada y Rincón de la Ceniza.
Las iniciativas prevén una inversión bruta de USD 44.000 millones durante 26 años, la perforación de unos 2.200 pozos y una producción máxima de 270.000 barriles diarios de petróleo shale.
YPF opera los cinco bloques con una participación neta promedio del 40%. Sus socios son Chevron, Vista, Shell, Pluspetrol y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). Cuando alcancen su plena escala, los proyectos podrían generar ingresos brutos anuales de USD 8.200 millones, con un precio de referencia del Brent de USD 70 por barril.
Al sumar estas iniciativas al proyecto LLL Oil —incorporado al RIGI con una inversión estimada de USD 25.000 millones y propiedad total de YPF— y a Argentina LNG, la petrolera habrá presentado cerca de USD 70.000 millones en inversiones bajo ese régimen. Marín destacó durante la conferencia: “es el mayor plan de inversión upstream presentado en el país hasta ahora”.










