El indicador de riesgo país registró un marcado incremento en los últimos cuatro meses al pasar de 400 a más de 900 unidades al cierre de la última jornada financiera, acumulando una suba superior a los 500 puntos desde sus mínimos de julio. Si bien el contexto de deterioro en los activos financieros afectó al conjunto de la región, la reacción del mercado local mostró una intensidad significativamente superior.
A modo de comparación, en Paraguay —tras la renuncia de su mandatario en el marco de una crisis bancaria— el índice cerró en 146 puntos, mientras que en Brasil la cifra se posicionó cercana a los 200 puntos. Según estimaciones del ámbito privado, aproximadamente el 60% del incremento del indicador argentino responde a dinámicas de índole doméstica: si el comportamiento local hubiese replicado la evolución de otros mercados sudamericanos como el ecuatoriano, el valor actual se ubicaría en torno a los 570 puntos.
Desde la conducción del equipo económico gubernamental han explicado en diversas oportunidades que los títulos públicos nacionales presentan una volatilidad o “beta” más elevada frente a sus pares emergentes, producto del historial de incumplimientos crediticios del país y la fragilidad política.
Analistas de mercado coinciden en que el superávit fiscal y la disciplina en las cuentas públicas implementados por el Poder Ejecutivo ya han sido asimilados por los precios actuales de la deuda. No obstante, advierten que la atención de los inversores se desplaza hacia la escasez de reservas netas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) frente a los compromisos en moneda extranjera futuros, la imposibilidad actual de refinanciar vencimientos en los mercados globales y las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico de cara a los próximos turnos electorales.
Asimismo, especialistas financieros destacan que la composición de los tenedores de bonos locales amplifica estos movimientos. Al haber una baja participación de fondos institucionales internacionales de largo plazo y concentrarse la tenencia en inversores locales y minoristas, la cotización de los títulos queda expuesta a una mayor sensibilidad y cambios de sesgo en el ámbito doméstico. Para revertir la tendencia, en el ámbito bancario y bursátil señalan como factores determinantes la continuidad en la adquisición de divisas por parte de la autoridad monetaria y una reactivación del nivel de actividad y los ingresos reales.









