Esta cuestión, referida a cómo proceder si la oposición obtiene los votos necesarios para desaprobar el DNU 70, estaba destinada a ser discutida en una reunión de mesa política, la cual fue suspendida por el viaje de Karina Milei a Salta. En su lugar, el vocero Adrián Ravier defendió la postura oficial.
Ravier afirmó que “De ninguna manera un extranjero que compre una tierra en la Argentina le hace a la Argentina perder soberanía”. Agregó que estas adquisiciones permitirían a los extranjeros trabajar, producir, contratar personal y exportar, generando divisas y empleo, enfatizando que “vender una tierra en la Patagonia no significa que esa parte de la Patagonia deja de ser argentina”.
Por otro lado, el vocero presidencial destacó que el Gobierno busca atraer más inversiones extranjeras en tierras argentinas, y expresó su sorpresa porque, durante el debate en el Congreso, se sugiriera que la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada tenía como fin “vender el país”. Esta argumentación también fue utilizada por la vicepresidenta de la Libertad Avanza, Victoria Villarruel. Ravier afirmó: “Ha habido muchos planteos que van en contra de la Constitución, en contra del espíritu de la ley y en contra del planteo de este Gobierno”.
En defensa del DNU 70 y la derogación de la Ley de Tierras —particularmente el artículo 154—, que fue habilitada por un fallo de la Corte Suprema, Ravier sostuvo: “Este decreto ha dado enormes beneficios a muchísimas personas y, de ninguna manera, se va a caer”.
Por parte de la oposición, ya se ha convocado una sesión para el 15 de octubre para derogar el DNU de forma definitiva, y se anticipa que esta votación será acompañada por una masiva manifestación, como la que se produjo cuando se intentó, sin éxito, reformar la Ley de Tierras. Desde el bloque violeta se manifiesta que “la oposición no tendría ni el número para reunir el quórum”, aunque permanecen alertas. Prefieren evitar especulaciones sobre votaciones.
Cerca del presidente, ante la posibilidad de un fracaso legislativo, sostienen una línea discursiva similar a la de Ravier. Indican que confían en que la oposición no siga adelante, advirtiendo que eso podría resultar perjudicial para ellos, ya que implicaría la reactivación de la Ley de Alquileres y la Ley de Góndolas, además de la salida de Starlink del país. Agregan: “Los argentinos ya saben que todas esas cosas no funcionan y son las que causan la decadencia. Si siguen adelante, generarán un repudio enorme en la sociedad”.
Sin embargo, evitan mencionar el descontento popular que generó el intento de tratar en Diputados la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada hace algunos meses. Se prevé que, de ser rechazada la DNU 70, no podrán culpar únicamente a Milei, ya que tienden a atribuirle la responsabilidad de todo, dicen en su entorno.
Desde el ámbito legislativo se menciona que la insistencia en la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada provino del bloque de Diputados. Aclaran que “aún se está madurando”, y que, de todas maneras, deberá definirse en el marco de las reuniones de la mesa política, donde participan la hermana del presidente, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la presidenta del bloque de senadores, Patricia Bullrich.
El martes, no obstante, la mesa política no se reunió en Balcarce 50 debido al viaje de Karina Milei a Salta, donde asistió a la inauguración de la Planta II del proyecto Sal de Oro en el Salar del Hombre Muerto, acompañada por el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.
El recibimiento en Salta fue organizado por los gobernadores Gustavo Sáenz y Raúl Jalil, quienes, aunque apoyaron a Sergio Massa en las últimas elecciones presidenciales y se manifestaron en contra de Milei, ahora coquetean con el oficialismo. Estos gobernadores, además de votar casi siempre a favor del Gobierno en el Congreso, podrían estar considerando negociar un acuerdo electoral con el partido violeta de cara a los próximos comicios.










