El mandatario explicó que las negociaciones siguen abiertas con los diferentes sectores implicados y subrayó que el cambio de fecha no significaría limitaciones para la manifestación. “Vamos a ayudar a que esa marcha ocurra”, afirmó, al resaltar la importancia de organizar el calendario de eventos públicos durante la visita del Sumo Pontífice.
“El año pasado ellos mismos la pospusieron también, con lo cual no es una fecha que está escrita en piedra”, argumentó. Macri recordó que la convocatoria había sido reprogramada en 2025 debido a la realización de otro evento, indicando que hay antecedentes que justifican un cambio de fecha.
La Marcha del Orgullo estaba pautada para el 7 de noviembre, mientras que el viaje apostólico de León XIV comenzará al día siguiente. La agenda oficial prevé actividades entre el 8 y el 11 de noviembre, abarcando la Ciudad de Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján.
En este contexto, Macri se refirió a los comentarios realizados por el canciller Pablo Quirno: “Ayer el canciller Quirno hizo una declaración poco clara, porque en realidad esto lo venimos hablando en la mesa de organización de la visita del Papa, también con la ministra de Seguridad de Nación (Alejandra Monteoliva)”.
“Él dice que, como que no va a haber ningún problema con la marcha. Entonces muchos dijeron ‘ah, ¿viste que no pidieron correrla?’. No, no va a haber ningún problema porque nunca hay problema y siempre se lleva adelante, pero en el marco de una fecha distinta a la que se había planteado. Probablemente él tenía la información”, sugirió.
Por otro lado, el Gobierno nacional ha anunciado un operativo que involucra a la Nación, la Ciudad y las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Este dispositivo abarcará tres aeropuertos, tres ciudades, cuatro eventos masivos, once actividades cerradas y un comando unificado que funcionará durante 120 horas. Las autoridades prevén una asistencia cercana a siete millones de personas durante la visita.
Macri describió la visita papal como un evento excepcional que exigirá coordinación entre los organismos y los organizadores de eventos masivos. “La visita de un papa es un hecho extraordinario que ocurre cada treinta o cuarenta años”, destacó.
Asimismo, enfatizó la necesidad de permitir la coexistencia de diversas movilizaciones en el espacio público. “Yo quiero una ciudad donde pueda convivir la Marcha del Orgullo y la Marcha del Niño por Nacer”, afirmó el alcalde, quien definió a la capital como un símbolo de diversidad.
Finalmente, solicitó a los organizadores y a otros promotores de actividades públicas o privadas que realicen “un poco de esfuerzo” para facilitar que la visita del Papa transcurra con orden y tranquilidad, y anunció que se llevarán a cabo nuevas reuniones para definir la situación de la marcha.










