Majo Granatto, una de las capitanas, fue la primera en asomarse con el trofeo en mano, seguida por el resto del plantel que celebró en el aeropuerto el reciente logro, 16 años después de su última victoria en Rosario 2010, bajo la dirección de Luciana Aymar.
“Fue un sueño hecho realidad. Fue la mejor final que jugamos en un año, con determinación. Es una sensación hermosa. No se puede explicar la gente que se acercó a alentarnos”, expresó Granatto. “Tenerla ahí fue nuestro amuleto, es nuestra bandera. Ocho veces mejor jugadora del mundo y, además, es una gran persona”, refirió en relación a la presencia de Aymar en los festejos. La icónica figura del hockey fue invitada por la Federación Internacional de Hockey y estuvo presente en las semifinales, donde Las Leonas ganaron a Australia y en la final ante los neerlandeses.
Las Leonas demostraron un gran desempeño, recuperándose del gol anotado por los Países Bajos en los últimos minutos del partido, gracias a un desvío de Granatto en un córner corto. Tras el empate 1-1 en el tiempo regular, la final se decidió en una tanda de penales.
“Este grupo es increíble. Son mi familia. Tener placer y buen clima es mágico. Decir que somos campeonas del mundo es maravilloso. Que hayamos ganado demuestra el trabajo del cuerpo técnico”, afirmó Julieta Jankunas.
La arquera argentina, Cristina Cosentino, fue clave en la tanda de penales, sumándose a las anotadoras Vicky Granatto, Brisa Bruggesser y Sofía Cairó, que convirtieron en tres de las cuatro oportunidades disponibles. Cosentino mantuvo su arco en cero en dos ejecuciones cruciales. Pese a un inicio complicado, cuando Yibbi Jansen abrió el marcador para el rival al final del segundo cuarto, Las Leonas se mantuvieron enfocadas y lograron empatar luego de siete córners cortos.
La victoria en Wavre-Amstelveen se suma a los títulos obtenidos en Perth 2002 y Rosario 2010, todos ellos frente al mismo adversario. Con este nuevo logro, Argentina se posiciona con una ventaja sobre Australia y Alemania, que cuentan con dos títulos cada una.
Los Países Bajos, a su vez, han ganado nueve Mundiales: 1974, 1978, 1983, 1986, 1990, 2006, 2014, 2018 y 2022, y han llegado a cinco finales adicionales. Su dominio en el hockey femenino resalta la importancia del triunfo argentino: el equipo neerlandés ha sido parte de todas las definiciones, excepto en 1976, donde Argentina se enfrentó a Alemania, y en 1994, cuando Argentina se midió con Australia. En Olimpiadas, el seleccionado neerlandés ha conseguido cinco medallas de oro, dos de plata y tres de bronce.
Las Leonas han alcanzado su tercera estrella mundial tras haber perdido dos finales anteriores, culminando este recorrido histórico. Su camino hacia este triunfo incluyó dos frustraciones de manera consecutiva: en Mandelieu 1974 cayeron 1-0 ante Países Bajos y en Berlín 1976 perdieron 2-0 contra Alemania.
La oportunidad llegó en Dublín en 1994, pero Australia volvió a cerrarle el paso con un 2-0 en la final. La primera consagración llegó al cuarto intento en Perth 2002, bajo la dirección de Sergio Cachito Vigil, donde empataron 1-1 y se impusieron en penales 4-3. Ocho años después, en Rosario 2010, el equipo liderado por Chapa Retegui venció 3-1 a los neerlandeses con dos goles de Carla Rebecchi y uno de Noel Barrionuevo.
El seleccionado argentino de hockey sobre césped acumula, además de sus tres Mundiales, tres medallas de plata olímpicas: Sídney 2000, Londres 2012 y Tokio 2020. También ha obtenido tres medallas de bronce: Atenas 2004, Beijing 2008 y París 2024, así como siete títulos en el Champions Trophy, lo que posiciona a Las Leonas entre los equipos más laureados del deporte argentino.










