Significativo Incremento de la Inversión Extranjera Directa en el Primer Trimestre, Pese a que el Saldo Acumulado se Mantiene Deficitario
Los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) hacia el país experimentaron una notable recuperación durante el primer trimestre del ejercicio en curso, totalizando US$ 584 millones en el período comprendido entre enero y marzo. Dicha cifra representa el mejor desempeño trimestral registrado desde el primer trimestre de 2019, lo que sugiere una potencial reversión en la tendencia del movimiento de capitales foráneos. No obstante, a pesar de este indicador positivo, el saldo acumulado de IED desde diciembre de 2023 persiste en terreno negativo, con un déficit que asciende a US$ 535 millones.
La divergencia entre la recuperación trimestral y el saldo acumulado ha motivado análisis entre los especialistas económicos. Rocío Bisang, economista, explicó en una reciente entrevista que esta situación obedece a una conjunción de factores. El principal determinante del déficit acumulado es el “comportamiento insatisfactorio de la inversión extranjera durante el año precedente”, el cual culminó con un saldo negativo por primera vez en más de dos décadas.
Bisang detalló que el ejercicio 2025 se caracterizó por una elevada complejidad macroeconómica, con un impacto directo en las decisiones de inversión. Elementos como las elecciones presidenciales, la acentuada volatilidad en las tasas de interés y el tipo de cambio, la persistencia de restricciones cambiarias (a pesar de una flexibilización parcial), y la aceleración de la inflación en el margen, constituyeron factores disuasorios para las corporaciones extranjeras. A juicio de la experta, estas problemáticas “fueron muy probablemente elementos cruciales a considerar en las determinaciones de inversión de las empresas”.
En contraposición, el dato favorable del primer trimestre de 2026 parece ser una consecuencia directa de un “contexto más propicio” posterior al proceso electoral. La economista indicó que, “una vez concluidas las elecciones, una parte sustancial de la incertidumbre se disipó y, si bien persisten desafíos, la economía comenzó a manifestar un cierto grado de estabilidad”. Este escenario, de mayor previsibilidad, habría favorecido el ingreso de capitales. Sin embargo, Bisang mantiene una posición cautelosa, señalando que los niveles de IED “continúan siendo modestos” y que es “poco probable” que se materialice un boom significativo, considerando que el próximo año se celebrarán nuevamente comicios, un factor que históricamente reintroduce incertidumbre.
En cuanto a las perspectivas futuras, diversos economistas concuerdan en que la IED podría estar próxima a experimentar un impulso más pronunciado. Un elemento fundamental en esta proyección es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el cual ha suscitado un considerable interés. Según algunos especialistas, el RIGI ya cuenta con proyectos presentados que superan los US$ 100.000 millones, lo que anticipa un potencial flujo masivo de IED si dichos proyectos se concretan.
Claudio Caprarulo, director de Analytica, complementó el análisis histórico. Según su apreciación, desde el año 2003, solamente en 2025 el saldo de IED resultó negativo, y este resultado atípico se atribuyó fundamentalmente a “una operación específica en el sector de las telecomunicaciones”. Respecto al resto del ejercicio, Caprarulo proyecta que la balanza de IED será “más superavitaria”, impulsada especialmente por los anuncios de inversión en sectores estratégicos como el de hidrocarburos y el de minería.
Finalmente, desde la consultora Outlier manifestaron una visión optimista, expresando que prevén “que continúe el crecimiento de los ingresos por este concepto”. Subrayaron la relevancia de este flujo de capitales al considerarlo un “factor sumamente positivo”, dado que se trata de “flujos considerablemente más estables que los financieros”, contribuyendo a una base más sólida para el desarrollo económico nacional.









