El informe indica que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 1,02 millones de toneladas, lo que significa una reducción del 11,5% en comparación con el mismo semestre de 2025. Esto se traduce en unas 131.830 toneladas menos absorbidas por el mercado doméstico respecto al año anterior.
Esta baja en el consumo también se ve reflejada en el promedio per cápita, que mostró un consumo anual de 47 kilos por habitante. Este dato representa un descenso del 8,2% respecto al promedio de junio del año pasado, equivalentes a una pérdida de 4,2 kg anuales por persona.
La contracción en el consumo está vinculada a la evolución de los precios minoristas. Aunque la inflación general se desaceleró en junio a un 1,9% mensual, el incremento en el rubro de carnes y derivados fue notable, alcanzando un alza del 45,0% interanual, superando el 33,4% del índice de precios al consumidor (IPC) general.
En los cortes vacunos, el incremento fue aún más significativo, con un aumento del 53,6% anual en junio. En comparación, el precio del pollo tuvo un crecimiento más moderado del 29,9% interanual. En el último año, el kilo de carne vacuna se encareció un 18,3% frente al kilo de pollo.
No obstante, el informe destaca que, en el último trimestre, se han registrado señales de estabilización en los precios. En junio, el costo promedio de los cortes vacunos mostró una ligera disminución del 0,1% mensual.
Entre los cortes más representativos, se observaron descensos en el precio del asado (-1,8%), la nalga (-0,9%) y el cuadril (-0,5%), mientras que la carne picada común y la paleta aumentaron un 2,1% y un 0,6%, respectivamente.
La debilidad en la demanda local ha redireccionado la distribución de la producción nacional. Durante el primer semestre de 2026, el mercado interno absorbió el 71,4% de la carne producida, inferior al 75,6% del mismo periodo del año anterior.
En contraste con la caída del consumo doméstico, las exportaciones experimentaron un aumento del 10,2% en volumen respecto al año anterior durante la primera mitad del año. Este repunte en el mercado externo, impulsado por la ampliación de la cuota con Estados Unidos, ha compensado parcialmente la baja actividad de la industria frigorífica, que en junio operó a niveles históricamente bajos debido a la menor oferta de hacienda.










