“Viví el Mundial con mucho orgullo de ser argentina. Fue emocionante cómo los chicos dejaron todo y nos representaron en cada partido. Quienes somos deportistas sabemos que a los argentinos no nos regalan nada y todo nos cuesta más. Los chicos demostraron que nunca hay que bajar los brazos y que hay que luchar hasta el final”, expresó la base de 33 años, quien se encontraba en el país durante el certamen que se llevó a cabo en Canadá, México y Estados Unidos, algo poco habitual debido a sus compromisos profesionales.
A lo largo de los últimos trece años, ha vivido en el exterior, específicamente en Brasil y España, lo que hace que cada regreso a su país adquiera un significado especial. “Estas semanas en el país me dan la energía y el cariño que necesito. Soy muy familiera, disfruto compartir tiempo con ellos y mis amigos. Estar fuera tanto tiempo provoca que eso se vaya perdiendo. Aunque la tecnología ayuda a mantener el contacto, nada se compara con el encuentro personal”, destacó. Sin embargo, su presencia en Argentina no tiene solo fines familiares.
Gretter se ha convertido en una pieza clave del equipo dirigido por Gregorio Martínez, que se prepara para el importante desafío en agosto, en un proceso de recambio generacional. De las 20 jugadoras que iniciaron la preparación hace casi un mes, ella es una de las dos que estuvo en el plantel que compitió en el Mundial de España 2018. Tras no lograr clasificarse para el Mundial de Alemania en septiembre, el objetivo principal de este ciclo es obtener un lugar para Japón 2030.
“Hay muchas chicas nuevas, así que buscamos entendernos cada vez mejor. Las más grandes intentamos transmitirles nuestra experiencia y las chicas están muy abiertas a escuchar. Y nosotras también aprendemos de ellas”, agregó Gretter, quien ha tenido como ídolas a jugadoras que luego fueron sus compañeras, como Marcela Paoletta. Hoy, su papel consiste en ser un modelo a seguir para quienes inician su camino.
– ¿Qué rol asumís, como capitana, en este tiempo de recambio?
– Intento transmitirles mi experiencia, ayudarlas y guiarlas en este camino en la selección. Ellas se ganaron el lugar que ocupan y es fundamental que disfruten el proceso que están atravesando. Me llena de orgullo que las chicas se vean reflejadas en mí. Yo fui una de ellas y trabajé arduamente para alcanzar el sueño de integrar la selección argentina.
– ¿Qué les aportaron estas cuatro semanas de trabajo?
– Las preparaciones extensas nos permiten unirnos como equipo. Necesitamos trabajar juntas lo más posible para comenzar a comprendernos en la cancha y construir esa familia que siempre intentamos crear, ya que compartimos mucho tiempo juntos. A Gregorio le gusta entrenar durante tiempo prolongado para establecer las bases de su enfoque.
El primer reto para este renovado seleccionado será el Sudamericano, que se llevará a cabo del 3 al 9 de agosto en el Espacio DAM de Zárate, donde se disputarán cuatro plazas para la AmeriCup El Salvador 2027. Argentina competirá en el grupo A junto a Colombia, Paraguay y Uruguay, con la mirada puesta en retener el título obtenido en Chile en 2024. “Queremos darle a nuestro país la alegría de ser campeonas en casa. Jugar de local puede aumentar la presión, pero también nos motiva y entusiasma”, remarcó la capitana, quien ha sido parte de dos de los tres títulos subcontinentales que logró Argentina en 80 años de historia del torneo, incluyendo el obtenido en Colombia en 2018.
Sin descanso, el equipo viajará a Guadalajara, México, donde del 17 al 23 de agosto se llevará a cabo el Torneo Preclasificatorio para los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028. El conjunto bajo la dirección de Gregorio Martínez estará en el grupo A junto a Nueva Zelanda, Sudán del Sur y Brasil. El ganador del torneo obtendrá una plaza directa para los Torneos Preolímpicos que se celebrarán en febrero de 2028. “Daremos lo mejor para dejar a Argentina en lo más alto, aunque somos conscientes de que será un torneo muy complejo”, aseguró la exjugadora de Peñarol, Ben Hur y Unión Florida.
Argentina participa en el Preclasificatorio Olímpico tras haber sido uno de los ocho equipos que en marzo compitieron en los torneos clasificatorios para el Mundial de Alemania, sin lograr clasificar (excepto Colombia, que será sustituido por México). Durante el certamen en Estambul, el equipo nacional se enfrentó a rivales de alto nivel y obtuvo una victoria y cuatro derrotas.
– ¿Qué balance hicieron del Premundial de Turquía?
– Nos enfrentamos a equipos europeos, lo cual no es común para nosotras. Hacía mucho tiempo que no teníamos esa experiencia. Ganamos un gran partido contra Turquía y competimos muy bien con Australia hasta los últimos cinco minutos. Casi logramos llevarnos la victoria contra Hungría. Desde hace tiempo no logramos clasificar para un Mundial y nos faltan aspectos, pero demostramos que estamos en evolución y en el camino correcto.
– ¿Qué necesita Argentina para acortar la brecha con las potencias de este deporte?
– El básquet femenino en Argentina está creciendo gracias al esfuerzo diario de cada jugadora y al compromiso de los entrenadores que buscan brindarnos las herramientas necesarias. También es importante el desarrollo de la Liga, que se vuelve más competitiva. Las jugadoras tienen una liga más extensa con más equipos y eso es crucial. Además, cada vez hay más chicas jóvenes en la Liga que compiten con jugadoras experimentadas. Lamentablemente, esto coincide con el calendario de las ligas en Europa. Si no fuera así, las que estamos en el exterior podríamos regresar durante nuestros recesos; pero entiendo que cambiar el calendario perjudicaría a las que se quedan aquí.
Gretter lleva seis años consecutivos (ocho en total) compitiendo en la Liga Endesa de España, el torneo más competitivo bajo la égida de FIBA. En la temporada pasada, jugando para el CAB Estepona, se destacó como la líder en asistencias del torneo, con un promedio de 6,7 por partido, además de registrar 7,3 puntos, 3,6 rebotes, 2 robos y 13,3 créditos de valoración. A finales de abril, renovó su contrato por un año más con el club de la Costa del Sol, que en la temporada próxima participará en la fase clasificatoria de la EuroCup, el segundo torneo más relevante del continente después de la Euroliga.
Estepona, ubicada en la provincia de Málaga, es un apacible pueblo de 80.000 habitantes, cuya tranquilidad se ve alterada solo durante la temporada estival. Allí, la jugadora de Rafaela ha encontrado un lugar acogedor. “Me siento muy cómoda porque disfruto de los ambientes tranquilos. Estepona es un pueblito hermoso, con gente amable y atenta. Desde que llegué, me hicieron sentir como en casa. Además, estoy feliz porque quedarme un año más me permite consolidar mi sentido de pertenencia y trabajar en un proyecto”, resaltó.
Desde su primera vez con la camiseta argentina en un Sudamericano U16 en Ecuador en 2007 a los 14 años, ha mantenido un lazo inquebrantable con la selección. Su debut en la mayor fue el 25 de septiembre de 2011 en Neiva, Colombia, cuando Argentina venció a Chile 80-50 por el Campeonato FIBA Américas. Desde entonces, ha disputado 89 partidos en competencias oficiales (sumando los 39 de categorías juveniles).
“La selección es todo. Ser parte de ella es un orgullo y un privilegio inmenso. Defender los colores de mi país, hacerlo junto con amigas y vivir cada proceso es algo indescriptible”, comenta Gretter, quien aunque está en formación para convertirse en entrenadora, no visualiza un final cercano a su historia: “Mientras mi cuerpo me lo permita y el cuerpo técnico cuente conmigo, siempre querré estar”.










