Esta tradición tiene sus raíces en la cultura china y busca revitalizar las energías en el hogar mediante acciones simbólicas.
El color amarillo, según el Feng Shui, se asocia con el elemento Tierra y está ligado a conceptos como estabilidad, prosperidad, claridad mental y crecimiento personal. Además, simboliza luz, vitalidad y optimismo.
Por esta razón, quienes se adhieren a este tipo de rituales suelen atar una cinta amarilla al picaporte, al marco de la puerta o en algún lugar visible de la entrada principal. La finalidad es representar la llegada de nuevas oportunidades y fomentar un ambiente más armonioso dentro del hogar.
Asimismo, se cree que este gesto ayuda a mantener en mente los objetivos personales y cultivar una actitud positiva frente a nuevos proyectos.
Es importante señalar que estas prácticas se inscriben en el ámbito de las creencias y no cuentan con evidencia científica, sin embargo, son rituales simbólicos ampliamente reconocidos en diversas culturas.
Para aquellos interesados en incorporar este ritual en sus vidas, se recomienda utilizar una cinta nueva, limpia y de un amarillo intenso. Lo ideal es atarla con un nudo simple en el picaporte, el marco de la puerta o un objeto cercano a la entrada principal, asegurándose de que sea visible y se mantenga en buen estado.
Muchos optan por realizar esta acción al inicio de un nuevo mes o durante el cambio de estación, a menudo acompañada de una intención personal relacionada con prosperidad, trabajo, salud o bienestar familiar.
Además de colgar la cinta amarilla, el Feng Shui también aconseja mantener la puerta principal limpias, bien iluminadas y libres de obstáculos. Otros elementos que suelen integrarse en la entrada son:










