Durante más de treinta años, Mario Pergolini se consolidó como una figura clave en los medios de comunicación argentinos. Su carrera se inició en la radio, donde encontró su vocación a los 17 años, y abarcó su papel como promotor de plataformas tecnológicas, todo en un contexto de transformación constante. En una entrevista exclusiva, expresó: “Soy el fundador de la frase la televisión está muerta. Yo realmente creo que sí, que lo está”. Para Pergolini, la televisión contemporánea, en su forma tradicional, se ha vuelto una herramienta limitada que se dirige a un segmento demográfico restringido: “Hablarle a un segmento muy chico de gente”. A su juicio, el contenido actual debe ser híbrido, combinando la producción televisiva con la rapidez del ámbito digital: “Las audiencias ya no vienen a nosotros”, afirmó, subrayando la importancia de adaptarse a plataformas como YouTube, Instagram y TikTok, donde el consumo se ha desplazado de manera definitiva. Respecto a su vida pública, reconoció haber sido un actor activo en el ecosistema mediático, pero enfatizó la importancia de proteger su esfera personal. Luego de años de exposición, defendió su elección de mantener a sus hijos y su matrimonio fuera del foco: “Este es un negocio de vanidad, por más que quieras parecer distinto”. A pesar de las críticas y los desafíos del periodismo, manifestó: “Es parte del juego”. La perspectiva emprendedora de Pergolini se manifiesta en nuevos proyectos. Uno de los más destacados es ATO, un dispositivo creado para adultos mayores que busca enfrentar la creciente epidemia de soledad. “Es una epidemia de soledad, es tremendo”, indicó, al referirse a un proyecto que surge de su experiencia familiar con la ceguera de su madre. Esta tecnología, que emplea lenguaje natural y modelos de inteligencia artificial, tiene como objetivo ofrecer una compañía conversacional que va más allá de una simple interacción técnica. “Mi mamá quedó ciega en un momento de su vida. Ya era grande, pero vivía sola. Era muy autónoma. Pintaba, leía mucho. Y cuando quedó ciega fue muy frustrante. No podés aprender a ser ciego de grande. Lo intentamos, pero fue muy difícil. Mi mamá estaba enojada”, recordó Pergolini y continuó: “Un día le dije: ‘Yo no puedo hacer nada para que vuelvas a ver. Intentamos de todo. Entiendo que estés enojada, pero decime qué es lo que más te enoja’”. En cuanto al impacto de la inteligencia artificial en los medios, subrayó la necesidad de una urgente reformulación en la educación, dado que los estudiantes utilizan herramientas como ChatGPT. “Los chicos están haciendo casi trampa con todos sus deberes y no hay forma de educarlos”, alertó. En este contexto, propuso ver la disminución de la natalidad como una oportunidad para mejorar la calidad educativa, priorizando una atención más personalizada. Asimismo, auguró la integración plena de la robótica en la vida diaria: “Los robots con dos piernas, con cuerpo, van a estar en las calles caminando en nuestras casas, ordenando nuestras casas, limpiando y cuidando a nuestros ancianos”, concluyó.
Nº Edición: 98










