El encuentro no solo fue un desafío deportivo, sino también financiero, ya que el equipo que avanza a cuartos de final recibe 1.700.000 dólares de la Conmebol. Este cruce enfrentó a dos clubes que se encontraron en esta nueva fase de la Copa Libertadores, siendo la experiencia de Coquimbo en 1992, cuando fue eliminado en la fase de grupos junto a San Lorenzo, Newell’s y Universidad Católica. Para Platense, esta es un área inexplorada en sus cien años de historia, marcando un debut que quedará grabado para siempre.
El juego se mostró más directo en comparación con el partido de ida, especialmente en Platense, que realizó cuatro cambios en su formación. La inclusión de Gastón Togni y Kevin Retamar en lugar de Bautista Merlini y Franco Zapiola aportó dinamismo al Calamar. Además, Santiago Quirós en el lateral izquierdo y Pablo Ferreira en el eje central reforzaron al equipo. A pesar de la energía, la precisión fue un problema, y Coquimbo, por su parte, apostó a las bandas aprovechando la velocidad de Christian Zavala y Luis Riveros. En el centro, Guido Vadalá, autor de un gol en un partido anterior, y Lucas Pratto, un delantero experimentado, representaban una amenaza constante. Sin embargo, Pratto se retiró lesionado a los 23 minutos del primer tiempo, un revés importante para el equipo, dado que su trayectoria es notable en el certamen.
Desde el inicio, Platense jugó de manera decidida, ejerciendo control en el mediocampo, aunque sin lograr claridad en la ofensiva. Por su parte, el rival aguardó para aprovechar contragolpes. Durante la pausa de hidratación, el entrenador Palermo instó a sus jugadores a estar atentos a las segundas jugadas, especialmente en los despejes largos del arquero Diego Sánchez. El goleador Nicolás Johansen, sustituto de Pratto, casi sorprende al abrir un saque lateral, pero fue Cozzani quien evitó el gol con una gran intervención.
Platense también tuvo su oportunidad de marcar tras un error del arco rival. Luciano Giménez interceptó un pase y asistió a Retamar, quien no logró concretar, al igual que Togni. A medida que el tiempo avanzaba, los esfuerzos se desvanecían y el disparo de Barrios se estrelló contra uno de los defensores de Coquimbo. Al finalizar el primer tiempo, el equipo se lamentó por no haber podido capitalizar esa chance.
La lesión del defensor Manuel Fernández en la segunda mitad obligó al director técnico Hernán Caputto a realizar un cambio. Los equipos alternaron en el dominio, pero los chilenos perdieron una opción clara de atacar. Platense, por su parte, generó dos tiros de esquina que no lograron concretar. No obstante, su juego aéreo les había permitido anotar un número destacado de goles en la competencia.
Con los ingresos de Juan Gauto y Zapiola, Platense intentó revertir la situación, pero el juego se tornó más físico y menos fluido. En ese contexto, los arqueros optaron por jugar balones largos, en un intento de dividir la posesión. El partido terminó con un par de intentos que culminaron sin éxito, y la definición por penales se volvió inevitable. Sin embargo, esta vez, la efectividad de los tiradores de Platense se hizo notar, y la figura de Cozzani se agigantó al momento de la verdad.










