La familia ha enfrentado varios desafíos económicos a lo largo de las décadas, pero desde sus inicios, al igual que muchas empresas familiares, comprendió la importancia de tomar decisiones clave para su crecimiento. “Nuestra política es la reinversión del 80% de nuestras ganancias”, afirmó Marysol Rodríguez, representante de la tercera generación.
Sinteplast se posiciona como líder en el mercado argentino, superando incluso al gigante holandés AkzoNobel, con el cual compite en todo el Mercosur. Este último es dueño de varias marcas reconocidas, como Alba en Argentina, Coral en Brasil e Inca en Uruguay. En la industria también destaca Tersuave, de la familia Torre en Córdoba.
A pesar de los retos que enfrenta la industria de la construcción en Argentina, Miguel Ángel Rodríguez, ingeniero químico y miembro de la segunda generación, destacó que su principal mercado es el repintado, en lugar de las nuevas construcciones. Este enfoque ha llevado a que la exportación, que representaba el 10% de la facturación, alcance actualmente el 20%, con una meta de llegar al 50%.
Para adaptarse a las nuevas demandas, Sinteplast planea aumentar su capacidad en la producción de pinturas en polvo y al agua, tanto decorativas como industriales. Se destinarán 4 millones de dólares a la planta en Paraguay, 4,5 millones para optimizar las fábricas en San Pablo y Curitiba en Brasil, y 3,5 millones para Uruguay. Anualmente producen 120 millones de litros de pintura, con una facturación de 310 millones de dólares y 1.200 empleados. Asimismo, invierten un 2,5% de sus ingresos en investigación y desarrollo, y cuentan con una red de 300 franquicias que se extienden desde Jujuy hasta Tierra del Fuego.
Entre sus innovaciones, Miguel Ángel fue pionero al encontrar una fórmula que detiene el avance de la humedad en paredes y techos, lo que les proporcionó ventajas competitivas en el mercado.
En 1998, los hermanos Rodríguez establecieron un protocolo familiar para regular la incorporación de los 16 representantes de la tercera generación, determinando que solo se ingresa a la empresa con vocación y un título universitario, no solo por el apellido.
Esta profesionalización es evidente en su planta de 11 hectáreas ubicada sobre la autopista Ezeiza-Cañuelas, donde destaca un edificio de gran tamaño revestido en acero. La planta incluye un depósito inteligente en el que robots organizan los productos en 23 niveles a medida que llegan de la fábrica. Además, otros robots arman los pedidos a un ritmo acelerado, mientras pantallas indican fórmulas de colores y tipos de pintura en función de la demanda, abarcando un amplio catálogo de miles de productos.
La estrategia de Sinteplast incluye un flujo productivo más ajustado, con un enfoque en la asistencia integral en la construcción y la diversificación hacia nuevos materiales en el ámbito de la pintura, como revoques y selladores.
De cara al futuro, expresaron su optimismo: “Nos estamos preparando para épocas mejores. Es un riesgo, pero nos ha dado resultado gracias a la eficiencia y competitividad. Creemos que esos tiempos llegarán. En Brasil, el consumo per cápita es tres veces mayor que en Argentina, hay mucho espacio para crecer”, manifestaron con entusiasmo.










