Los vuelos hacia Cartagena iniciarán el 1 de enero, con una frecuencia de cinco vuelos semanales. Por su parte, los servicios a Curazao comenzarán el 2 de enero, con cuatro frecuencias semanales: dos directas y dos con escala en Aruba. Con la inclusión de estos destinos, la compañía amplía su presencia en el Caribe, donde ya opera vuelos a Aruba, Punta Cana y Cancún, estos últimos con hasta siete frecuencias semanales.
El anuncio se realizó en el contexto de un encuentro de negocios que la empresa llevó a cabo con socios estratégicos y clientes destacados en Buenos Aires.
Curazao ha cobrado notoriedad recientemente, destacándose durante el Mundial de 2026. En su participación inaugural en la competencia, la selección del pequeño territorio caribeño logró un transitorio empate con Alemania y luego empató 1-1 con Ecuador, gracias a la destacada actuación de su arquero, Eloy Room, quien realizó 15 atajadas en dicho encuentro. La actuación del equipo, conocido como “Blue Wave”, despertó un gran interés por este territorio, que ahora contará con vuelos directos desde Buenos Aires por primera vez en la historia de Aerolíneas.
A estas novedades en el ámbito internacional se suma una nueva ruta regional: Córdoba-Cabo Frío, que comenzará a operar el 26 de diciembre con dos frecuencias semanales. Este destino brasileño, situado en el estado de Río de Janeiro, también contará con vuelos desde Buenos Aires y Rosario, ampliando así la conectividad hacia uno de los destinos de playa más populares de Brasil.
La oferta total de Aerolíneas Argentinas alcanzará en enero 1.508.834 asientos, lo que representa un incremento del 13% en comparación con el mismo mes de 2026. El crecimiento será liderado por la red de cabotaje, que aumentará un 13%, mientras que la operación regional tendrá un incremento del 16 por ciento.
La programación de vuelos hacia Brasil es amplia, reflejando el creciente interés de los argentinos por vacacionar en el país vecino durante las últimas dos temporadas. Por ejemplo, Florianópolis recibirá 36 frecuencias semanales desde Buenos Aires, siete desde Córdoba, siete desde Rosario y cuatro desde Tucumán y Salta. Río de Janeiro contará con 40 frecuencias semanales desde Buenos Aires y además habrá conexiones desde Córdoba y Rosario. La oferta hacia Brasil también incluye vuelos a San Pablo, Salvador de Bahía, Porto Seguro, Porto Alegre y Curitiba.
En cuanto a Uruguay, la línea aérea proyecta 28 frecuencias semanales entre Buenos Aires y Punta del Este, y 14 entre Buenos Aires y Montevideo. En Europa, mantendrá 10 frecuencias semanales hacia Madrid y 4 hacia Roma. Desde Estados Unidos, Miami contará con 16 frecuencias semanales.
En el mercado doméstico, Bariloche y Córdoba lideran la oferta con 70 frecuencias semanales desde Buenos Aires. Mendoza e Iguazú tendrán 56; Ushuaia, 55; Salta, 45; El Calafate y Neuquén, 42; Tucumán, 40; Mar del Plata, 31; y Jujuy, 26. La programación también incluye tramos que conectan diversas ciudades del interior sin pasar por Buenos Aires: Córdoba-Ushuaia, Córdoba-El Calafate, Tucumán-Mar del Plata, Córdoba-Mar del Plata, Córdoba-Bariloche, Rosario-Bariloche y Mendoza-Bariloche.
Fabián Lombardo, presidente y CEO de Aerolíneas Argentinas, lideró el anuncio y destacó la estrategia para la temporada: “Curazao y Cartagena amplían nuestra presencia en el Caribe, mientras que Brasil tendrá una oferta muy fuerte desde Buenos Aires y desde distintas ciudades del país. El objetivo es ofrecer más alternativas de viaje, acompañar la demanda turística y seguir consolidando una red cada vez más amplia y eficiente.”
La incorporación de estos nuevos destinos se produce en un contexto de crecimiento sostenido para la compañía. En julio, Aerolíneas presentó en la Feria Internacional de Farnborough la mayor expansión de su flota en la historia. Se incorporarán 20 nuevas aeronaves entre 2027 y 2031 —seis Airbus A330neo y 14 Boeing 737 MAX—, todo financiado con recursos propios. Esta decisión fue posible tras dos años de resultados operativos positivos: USD 56,6 millones en 2024 y USD 120,7 millones en 2025, años en los que la compañía no recibió transferencias estatales por primera vez desde su nacionalización. “Invertir en una nueva generación de flota es posible porque primero logramos recuperar la solidez económica de Aerolíneas,” concluyó Lombardo.










