La modelo describió tanto los productos que aplica diariamente como los tratamientos profesionales que recibe a lo largo del año. Entre sus cuidados, mencionó que se realiza un tratamiento facial cada dos meses y un procedimiento con láser en dos ocasiones anuales.
Desde joven, Murphy desarrolló su interés por el cuidado de la piel al observar los rituales de belleza de su abuela, que incluían baños y el uso de aceites. Con el tiempo, estableció su propia rutina, centrándose en la constancia como un aspecto clave. Actualmente, considera esencial el uso de protector solar, afirmando que lo aplica diariamente.
Además de su cuidado cotidiano, Murphy complementa su rutina con tratamientos profesionales. Explicó que se efectúa un facial aproximadamente cada dos meses, disponiéndose a realizar sesiones láser en determinados momentos del año.
Sin embargo, Murphy enfatiza que el cuidado personal no se limita a los cosméticos o tratamientos estéticos. Con el paso de los años, ha modificado su entendimiento de la belleza, sosteniendo: “Desde el principio creía que la verdadera belleza viene de adentro; ahora simplemente entiendo más profundamente lo que eso significa”.
La supermodelo considera que envejecer implica aceptar los cambios físicos y vivir cada nueva etapa sin intentar aferrarse a una imagen pasada. También resaltó la importancia de disfrutar la vida y mantener relaciones significativas.
Murphy promueve una visión accesible del cuidado personal, en la que su rutina para la piel se combina con hábitos adquiridos en su juventud y tratamientos profesionales llevados a cabo de forma puntual.
Su carrera comenzó en la adolescencia y en los años 90 se consolidó entre una generación de modelos que participó en campañas, editoriales y portadas de importantes revistas de moda. Su longevidad en una industria frecuentemente vinculada a la juventud ha transformado su perspectiva. A sus 53 años, se siente más a gusto con el envejecimiento y ve el cuidado de la piel como parte de un enfoque más integral hacia el bienestar.
Finalmente, la frecuencia y adecuación de tratamientos faciales y láser dependen de las necesidades individuales de cada persona y deben ser evaluadas por un profesional.








