El equipo decidió asumir la penalización de antemano, considerando que, dada la sanción por el incidente de Bakú, era el momento más propicio para instalar un quinto motor y evitar un castigo similar en competencias posteriores. Según el reglamento, cada piloto puede usar hasta cuatro motores de combustión interna durante la temporada, y debido al uso de todos ellos, el equipo se vio forzado a recurrir a un quinto motor Mercedes. La elección de hacerlo en Sepang se basa en la creencia de que, aun partiendo desde atrás, existen oportunidades para avanzar durante la carrera.
La pista de Malasia podría representar una ventaja. Sus largas rectas y zonas de frenado son propicias para los sobrepasos, haciendo que la posición desde la que se largue no sea necesariamente definitiva. A pesar de los complicados pronósticos para Colapinto, el equipo mantiene la esperanza de sumar puntos con ambos autos.
Sin embargo, antes de pensar en la carrera, Alpine ya marcó diferencias en los enfoques de trabajo de sus dos pilotos. Colapinto y Gasly no compartieron el mismo objetivo durante la primera práctica, lo que se evidenció desde el inicio del fin de semana. El argentino salió a pista con equipamiento de medición que obligó a su equipo a trabajar en el auto antes de su segunda salida, lo que retrasó su regreso. Luego de completar algunas vueltas cronometradas, Colapinto se enfocó en una tarea diseñada para el domingo: rodó con mucho combustible para analizar el comportamiento del A526 en condiciones de carrera.
Por su parte, Gasly adoptó un enfoque más centrado en el rendimiento por vuelta. Esta diferencia de métodos se reflejó en los tiempos, aunque los resultados de la primera práctica no permiten una comparación directa. Gasly finalizó en el séptimo puesto con un tiempo de 1m38s715, mientras que Colapinto ocupó el 19° lugar con un registro de 1m40s531. Max Verstappen fue el más rápido de la sesión, marcando 1m37s520.
Este 19° puesto no representa la totalidad del trabajo que Alpine intentó realizar en la FP1, ya que mientras Gasly dedicó gran parte de su tiempo a buscar velocidad, Colapinto acumuló información pensando en la carrera, donde deberá avanzar desde el fondo.
Desde la perspectiva del campeonato, la estrategia tiene sentido. Alpine llega a Malasia en una lucha reñida con Racing Bulls por el quinto lugar en la clasificación de constructores. Aunque el equipo francés se había ido acercando, el accidente de Colapinto en Bakú significó una pérdida significativa de puntos, permitiendo que Racing Bulls aumentara la ventaja a 15 puntos.
El objetivo es recuperar terreno a pesar de un escenario que será complicado para Colapinto. Mientras Gasly buscará una mejor posición de inicio, el argentino deberá concentrarse en una carrera de recuperación. Además, Alpine ya tiene la certeza de que no podrá equipar a ambos autos con las novedades de motor al mismo tiempo. Gasly también tendrá que cambiar su motor en futuras competencias, pero todavía no se ha decidido cuándo se aplicará esa penalización. En el caso de Colapinto, la decisión ya fue tomada y la sanción se cumplirá en Sepang.
Colapinto no será el único que enfrentará un fin de semana condicionado por cambios de componentes. Arvid Lindblad, de Racing Bulls, también partirá con una penalización por un nuevo motor, mientras que Isack Hadjar retrocederá cinco lugares por utilizar su séptimo motor de combustión interna de la temporada.
Para Colapinto, la situación es directa: 15 puestos que lo relegan al final de la parrilla y la necesidad de adelantar para conseguir sumar nuevamente. Por ello, Alpine determinó que la primera práctica no era el momento adecuado para buscar tiempos impresionantes, sino para preparar el auto para el desafío que se avecina: un intento de avance de Colapinto el domingo. La prioridad, tras un Bakú que finalizó prematuramente, es recuperar puntos, y aunque la clasificación pueda llevarlo a una situación desfavorable, Sepang brinda la oportunidad de adelantar.










