Orden y circulación
En primer lugar, la cocina debe ser práctica, armoniosa y funcional. Es importante cuidar la circulación y la ubicación de los electrodomésticos. Según el Feng Shui, lo ideal es que no queden enfrentados entre sí ni debajo de una ventana. Tampoco se recomienda colocar juntos los elementos de fuego y los de agua. Si no se puede evitar, se puede poner entre ellos un objeto asociado a la madera, como un utensilio, pocillos, tablas o una planta.
También conviene organizar el espacio para que quien cocina no quede de espaldas a la puerta de acceso. No poder verla y tener la espalda desprotegida puede generar una sensación de vulnerabilidad y dificultar que se cocine con tranquilidad.
Abundancia y equilibrio
El orden es fundamental en este ambiente: según esta perspectiva, la organización de la cocina se relaciona con la de las finanzas. Por eso, es conveniente revisar qué elementos y utensilios quedan sobre la mesada o los estantes. A la vista deberían permanecer solo los que se usan con frecuencia; el resto puede guardarse en los armarios para mantener el espacio despejado y reducir el ruido visual.
También se recomienda tener plantas, preferentemente aromáticas, cerca de la pileta y en las ventanas. Se considera que ayudan a equilibrar la energía. Dejar alimentos a la vista, en frascos o fruteras, es otro gesto que activa el ambiente y atrae prosperidad y fortuna al hogar.
Una alfombra pequeña en la zona de la pileta suma el elemento tierra, aporta estabilidad y ayuda a reducir la pérdida de energía que podrían generar los desagües. Los utensilios cortantes o con puntas, en cambio, conviene guardarlos en los armarios: se considera que aportan al espacio una energía de baja vibración.
Colores y elementos
Para la cocina se sugieren tonos verdes, ocres, amarillos, terracotas y mostazas. Se puede elegir cualquier otro color, pero se aconseja no usarlo en exceso para evitar un desequilibrio energético. Los tonos que se recomienda evitar son el negro, el azul, el blanco y el gris, porque representan el agua y el metal, elementos que ya están presentes en abundancia por los desagües y los electrodomésticos.
La propuesta es combinar colores y texturas para mantener en equilibrio los cinco elementos: el fuego, representado por las hornallas; el agua, por los desagües y la pileta; el metal, por los electrodomésticos; la madera, por las plantas y los tonos verdes; y la tierra, por la alfombra y los pocillos en colores terrosos.
Cuidar la cocina, desde esta mirada, es cuidar el alma del hogar.










