“Para convencerlo hubo que llorar, pelear, de todo”, comentó la mujer entre risas. El gran reto para lograr cumplir este sueño mundialista era el presupuesto familiar. “El problema era económico, somos muchos”, explicó Gabriel. A pesar de las dificultades, su esposa e hijos formaron un equipo de “inteligencia” y comenzaron a buscar precios. Pasaron noches buscando pasajes, opciones de bajo costo y, como la gran estrategia de ahorro, decidieron alquilar un motorhome.
Una vez que el hombre aceptó los precios algo más accesibles, comenzó la segunda fase del plan: extender el viaje sin que él se percatara. “Primero me dijo que nos íbamos 15 días. Después pasó a 17 y luego que eran 18 por un supuesto inconveniente con un vuelo… ¡La realidad es que me enteré en el avión que nos quedábamos 21 días! Ya dentro, no podía volver”, relató el cordobés, provocando las risas de quienes lo escuchaban.
A pesar de la distancia y el recorrido en la casa rodante, la familia mantuvo su compromiso con lo que construyeron en Córdoba. Aunque organizaron todo en Argentina para su viaje a Estados Unidos, aprovechan las mañanas para conectarse a las computadoras y hacer un seguimiento de su trabajo. “Es una locura, pero todo sea por la Selección”, compartieron.
Elisabeth y Gabriel llevan 27 años juntos, y él ya tiene claro que, cuando juega la Selección, no hay lógica que valga. Menos aún cuando su esposa utiliza el argumento que ha repetido durante años: “Es el último torneo de Lionel Messi”.
“Me viene engañando desde la Copa América. Me dijo: ‘Vamos que es el último del 10’. Gastamos plata, volvemos y resulta que el tipo sigue jugando. ¡Yo no sabía que iba a estar en este Mundial!”, se quejó Gabriel, a lo que su esposa respondió: “¡Y bueno! Messi decía que no jugaba más y ahora quiere seguir. ¿Qué querés que haga? No es mi culpa, es culpa de él que quiere seguir ganando”.
Con orgullo por la locura familiar y resignado a la complicidad de sus hijos, el padre concluyó con un pedido desesperado al capitán de la Selección argentina: “Por favor, Messi, llevate la cuarta, ¡pero retírate por el bien de nuestro bolsillo!”.










