La Argentina superaría a Brasil en el crecimiento porcentual de la producción de maíz durante la próxima década, con un incremento del 30% para el ciclo 2035/36, en comparación con el 24% proyectado para su país vecino. Además, se estima que la producción de trigo representaría alrededor del 74% del crecimiento total esperado en el Mercosur. En este periodo, la región proyecta sumar 93 millones de toneladas de cereales y oleaginosas, lo que podría traducirse en un incremento de US$6.532 millones en las exportaciones argentinas. Estos datos fueron presentados en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en el marco de la jornada Perspectivas Agrícolas y forman parte del tercer Outlook del Mercosur, que analiza la potencial evolución del sector agropecuario en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay hasta 2035/36. La exposición fue realizada por Nicolás Jorge, economista de la entidad, y Ramiro Costa, gerente general. El Mercosur podría alcanzar una producción de 591,5 millones de toneladas de cereales y oleaginosas, un 18,7% más que los niveles actuales, con el maíz contribuyendo con más de la mitad del aumento, es decir, casi 52 millones de toneladas. La soja aportaría cerca de 34 millones y el trigo, otros 5,3 millones. Estas proyecciones se fundamentan en el importante rol que desempeña la región en el mercado global de alimentos, evidenciado por los casi US$198.000 millones en exportaciones de los países del Mercosur en los últimos años, con un saldo neto cercano a US$173.000 millones. Jorge destacó que “es imposible sobreestimar la importancia del Mercosur en el comercio agrícola”. En cuanto al maíz argentino, se prevé un crecimiento significativo, alcanzando un 30% para 2035/36, aunque Brasil mantenía históricamente un mayor volumen de producción. En el total del Mercosur, la producción de maíz aumentaría de 192,5 millones de toneladas a 244,4 millones, con Brasil explicando el 64% de ese crecimiento y Argentina el 31%. Las exportaciones totales de maíz del Mercosur ascenderían a 98,9 millones de toneladas, con Argentina contribuyendo con 10,8 millones y Brasil con 5,3 millones. Aunque Argentina vería un crecimiento mayor en exportaciones, Costa indicó que una parte relevante del aumento en la producción brasileña sería destinada a su propio mercado interno, especialmente para la fabricación de etanol, lo que resalta la capacidad de consumo del país vecino. En trigo, Argentina tendría un rol aún más destacado, con un aumento del 21% en la producción hacia 2035/36, lo que representaría el 74% del incremento regional del cereal, mientras que Brasil aportaría el 22%. El Mercosur sumaría 5,3 millones de toneladas más de trigo, con exportaciones netas que alcanzarían 2,8 millones de toneladas, de las cuales 1,5 millones corresponderían a Argentina. “La Argentina sigue liderando las tasas de crecimiento de este producto”, enfatizó Costa. En contraste, Brasil jugaría un mayor papel en el crecimiento de la soja en la región, con una producción total del Mercosur que podría sumar 34 millones de toneladas, alcanzando así 270,9 millones. Brasil aportaría el 75% de ese incremento, mientras que Argentina representaría el 17%. El experto apuntó que aún hay oportunidades para incrementar la producción mediante la mejora de rendimientos. “Tenemos posibilidades de crecer utilizando la misma área sembrada que ya tenemos”, afirmó. Según sus explicaciones, esta diferencia entre los rendimientos actuales y los potenciales apunta a una mayor incorporación de tecnología. En un contexto en que se proyecta que la demanda mundial de alimentos continuará en aumento, aunque a un ritmo más lento que en las décadas recientes, Costa resumió: “Es menor crecimiento, no es caída, pero es menor crecimiento. Es decir, lo mejor ya pasó”. Sin embargo, enfatizó que América Latina podría tener mejores perspectivas que otras regiones, lo que representa una oportunidad, a pesar de un escenario menos optimista. En este sentido, Costa advirtió que las cifras actuales se basan en las condiciones y políticas vigentes, y podrían cambiar en caso de modificaciones normativas, como aquellas relacionadas con biocombustibles. Un incremento en el uso de maíz para la producción de etanol o de soja para biodiésel podría alterar las proyecciones debido a un aumento en la demanda interna. “Recordemos que está basado en las reglas que teníamos hoy”, concluyó, indicando que este Outlook actúa como un referente para entender cómo podría evolucionar el agro del Mercosur en los próximos diez años, así como las posibles variaciones ante nuevos desafíos en políticas o en el mercado.
Nº Edición: 98










