La olla popular que dirige Silva se lleva a cabo todos los miércoles desde hace dos años en el barrio Santa María, en el partido de Lanús. Hace un año, comenzó a invitar a personalidades cada quince días para dar un toque de entretenimiento a la propuesta. “He estado en redes por tres años. Hoy estoy rodeado de muchas personas y artistas, y mi proyecto es traer a tantos como pueda para que se fotografíen con sus ídolos”, explicó.
El contacto con Leo Flores fue posible a través de su pareja, Cami Espinosa. “Le agradecí a los dos, sobre todo a Cami, porque lo conocí gracias a ella”, contó Silva, quien destacó que la joven fue la “invitada especial” de aquella jornada. Silvia habitualmente publica un anuncio un día antes de cada edición, pero en esta ocasión, el futbolista le solicitó mantener la discreción. “Me pidió que no dijera nada porque podría generarse mucho ruido”, recordó Silva, quien respetó el pedido y esperó hasta el día del evento para confirmar la presencia de Flores, que se realizó sin problemas.
De acuerdo a lo que Silva compartió, el delantero de Boca Juniors se presentó de manera muy natural. “Leo llegó como si nada, como si me conociera de toda la vida. Me abrazó y compartió un momento con mi padre”, relató. Destacó la paciencia del jugador frente a la multitud que se acercó a saludarlo: “La humildad que tuvo al ser abordado por todos fue impresionante. Firmó camisetas y tuvo un gesto enorme; estoy muy agradecido”.
La visita de Flores causó mucho revuelo en el barrio, a diferencia de otros eventos con figuras reconocidas. Silva comparó el interés generado con el de otros invitados pasados, como el streamer Errejota o Diamante Ayala. “Cuando Leo y Cami llegaron, no había nadie. Subí una historia y hubo una locura total; llegaron de todos los barrios corriendo, en bicicleta, en moto…”, describió.
Silva también dejó un mensaje dirigido a otro jugador del plantel de Boca Juniors: “Leandro Paredes es mi ídolo, no pierdo la fe”, manifestó, deseando que el capitán se una a sus jornadas solidarias en el futuro. Este anhelo se suma a la lista de artistas y futbolistas que ya han visitado la olla desde que se implementó la modalidad de invitados especiales hace un año.
La difusión de fotos y videos del encuentro, que Silva compartió una vez que Flores había partido del lugar, desató un torrente de críticas en las redes sociales. El organizador explicó que las imágenes, publicadas cerca de las 23:30, fueron malinterpretadas; muchos pensaron que ese era el horario real del encuentro, lo que llevó a cuestionar al futbolista por no estar concentrado tras la derrota de Boca. “Me desperté a las 10:30 y ya me atacaban porque subí las historias después de la olla, a las 11 y media de la noche. La gente creía que eras esos momentos cuando debería estar concentrado”, relató Silva.
El influencer, que no utiliza Twitter con frecuencia, se enteró de lo sucedido a través de su hermana. “Me dijo que me estaban criticando en Twitter”, recordó. Silva enfatizó que los ataques provinieron de usuarios que no conocían el contexto real. “Me atacaron sin saber por qué estaba ahí, qué actividad hacíamos”, afirmó. Sin embargo, el apoyo de su comunidad fue inmediato, con seguidores defensores explicando la situación en las redes: “La gente me apoyó, mis seguidores me defendieron. Nada que ver”, expresó.
La controversia se desvaneció al conocerse la verdadera naturaleza del evento solidario, transformándose en un homenaje al gesto de Flores. Silva enfatizó su falta de inclinación política y que su iniciativa surge únicamente de una motivación personal: “No me interesa la política, todo lo hago de corazón”.
La olla popular funciona sin apoyo institucional o financiero externo. “Yo me hago cargo de todos los gastos, exclusivamente yo. Cocino, corto verduras, planifico las comidas, salgo a recolectar todo”, relató el influencer, quien mencionó que los fondos provienen de lo que genera a través de sus redes sociales, y que necesita un mínimo de 60.000 pesos por edición para adquirir alimentos, que incluyen tomate, fideos, arroz y carne, en lugar de pollo.
En la jornada en la que estuvo Flores, alrededor de 200 personas recibieron su firma y 40 familias se llevaron viandas. “Se llevaron su tupper, su olla o una fuente grande. Muchos vienen solos y otros llevan para alimentar a sus familias”, explicó Silva sobre los vecinos que participan en esta propuesta semanal. El organizador anheló ampliar la frecuencia del evento a dos veces por semana, aunque los recursos actuales no se lo permiten.
Silva también mencionó el Club Santa María, donde juega al futsal, aclarando que no es el mismo lugar donde se realiza la olla popular. Su comedor se encuentra en su casa y lleva el mismo nombre que su vecindario. Silva jugó en ese club durante su infancia, y tras su retiro, su padre permaneció vinculado a la institución. Posteriormente, juntos crearon una fundación llamada “Real Santa María” para participar en campeonatos de futsal. “El club no tiene nada que ver; una vez les ayudé con la olla popular, y ellos quedaron muy agradecidos”, subrayó.
La bandera que aparece en las fotos de la visita, con la leyenda “ustedes son de club, nosotros de barrio”, pertenece a esa agrupación y, como confesó Silva, tiene un significado especial para él. “Es mi cábala esa bandera”, destacó. Además, comentó la emoción que sintió al ver la alegría de su padre, hincha de Boca, tras conocer a Flores. “Ver su felicidad al sacarse una foto es lo mejor”, puntualizó.
Silva, de 24 años, vive con sus padres, cuatro hermanas menores y un hermano de un año. Para cerrar la entrevista, resumió en una frase el sentido de su iniciativa que lleva adelante hace dos años en su comunidad: “Damos más de lo que tenemos, y eso nos hace diferentes.”










