Aunque el Banco Central ha logrado adquirir cerca de US$ 14.400 millones en lo que va del año, el reciente cambio en la estrategia ha captado la atención de los analistas, que observan un aumento en la demanda de divisas. “Los dólares están llegando a la mesa, pero la pregunta es quién se sienta a comer. Hasta ahora en septiembre, el Banco Central ha acumulado compras de apenas US$ 238 millones, con un promedio diario de US$ 13 millones”, indicaron fuentes del sector.
En la última jornada, frente a un importante vencimiento con el Fondo Monetario Internacional, la entidad decidió no adquirir dólares por tercera vez este año. Este accionar contrasta con meses anteriores, ya que en agosto las compras promediaron los US$ 38 millones diarios y en los primeros siete meses del año alcanzaron los US$ 96 millones. También se observa una desaceleración en la participación sobre el volumen operado, con el Central capturando solo el 2% de los dólares que transitan por el mercado único y libre de cambios (MULC).
“La situación actual puede deberse a dos factores concurrentes: una demanda privada que absorbe gran parte de la oferta y un Banco Central que, por ahora, no parece estar dispuesto a presionar el tipo de cambio para captar más dólares”, añadieron las fuentes.
Desde el Banco Central aseguran que el fenómeno estacional de esta “sequía” en las compras es temporal y advierten que la oferta de dólares al final del año permitirá retomar el ritmo de compras que se observó en el primer semestre. Sin embargo, estas adquisiciones “a cuenta gotas” generan preocupación acerca de la viabilidad del plan financiero, principalmente en un contexto donde el riesgo país ha superado los 600 puntos.
La entidad liderada por Santiago Bausili se encuentra manejando un delicado equilibrio entre la liquidez en pesos, las tasas de interés y el tipo de cambio. No obstante, algunos sectores critican que, ante la desaceleración de la actividad, el ancla cambiaria debería ser revisada.
“El nivel del tipo de cambio ya no debería depender exclusivamente del flujo externo de dólares, y debería ajustarse a la dinámica de la actividad económica. Hay sectores con alta dependencia laboral que requieren márgenes más adecuados para enfrentar la transición hacia una economía más abierta. Sin una estrategia cambiaria adecuada, corremos el riesgo de convertir la abundancia de nuestros recursos naturales en una maldición”, advirtieron desde una consultora.










