Este logro representa el esfuerzo detrás del proyecto ganadero que lidera Cavigliasso, el cual combina la producción comercial con la mejora genética Angus. La cabaña se especializa en la cría de animales tanto de pelaje negro como colorados. Sin embargo, el piloto admitió su inclinación hacia los colorados y mencionó que uno de los objetivos de su cabaña es incorporar genética del Angus negro en la raza colorada para diversificar las líneas de sangre. Los campeones fueron seleccionados del lote 3, RP 426, bajo la evaluación de Luciano Correndo.
“Tener el Gran Campeón de Huinca nos pone muy felices. Es una exposición muy competitiva, hay muchas cabañas con trayectoria y varios toros. Que el nuestro haya sido elegido Gran Campeón realmente nos alegra, ya que invertimos mucho en el campo y en la genética”, declaró Cavigliasso.
Originario de General Cabrera, Córdoba, Cavigliasso se coronó en el Dakar en la categoría cuatriciclos en 2019 y, tras un cambio de categoría, volvió a triunfar en 2025 junto a su esposa, Valentina Pertegarini, quien es su navegante. Ese año también lograron el título de campeones del Mundial de Rally-Raid en su clase.
Pese a su creciente carrera deportiva, Cavigliasso nunca se alejó del campo, donde la historia de El Viejo Zorzal comenzó antes de su incursión en el automovilismo. “Mi abuelo, Delmo Cavigliasso, tenía una cabaña de Shorthorn en 1968, pero debido al auge agrícola de la zona, se vio forzado a vender todos los animales y disolver la cabaña”, relató.
La actividad ganadera se reanudó en 2007, ahora centrada en el Angus. “La cabaña de mi abuelo era El Zorzal. Elegimos El Viejo Zorzal como homenaje a su legado”, explicó. Esta pasión no solo proviene de su abuelo paterno, ya que su abuelo materno, Juan Rizzo, también fue criador de Hereford. “Mis abuelos me transmitieron esta pasión, y mi padre, que también es amante de las vacas, respalda mi liderazgo en la parte ganadera de la empresa Rodeo el Delmo”, añadió.
En la actualidad, el proyecto abarca tres establecimientos con diferentes escalones dentro del programa ganadero. En uno se concentra la cabaña de puro pedigree, en otro se alojan las madres y toros puros controlados, mientras que el tercero está destinado al rodeo general de cría. “Manejamos los tres niveles: rodeo general o vacas de cría, puros controlados y pura sangre”, resumió el piloto.
Actualmente, cuentan con aproximadamente 1000 madres en el rodeo de cría, además de 350 madres puras controladas y unas 150 de pedigree. Se proponen ampliar el rodeo de cría hasta entre 1500 y 1800 en un plazo de dos a tres años, aunque este crecimiento dependería de la disponibilidad de forraje.
Parte de los campos están ubicados en San Luis, en condiciones más difíciles y adversas, con inviernos y veranos severos. Por este motivo, enfatizó que están trabajando en la implementación y renovación de pasturas perennes, lo que les permitirá aumentar la alimentación disponible y, en consecuencia, incrementar la cantidad de vientres. También destacó que su infraestructura les facultará “generar los reproductores” que posteriormente utilizarán en su ganado y facilitará la venta de animales en el mercado, además del remate anual de reproductores que se realiza en San Luis hacia finales de agosto.
Cavigliasso enfatizó que actualmente está “muy involucrado” en el seguimiento de las actividades ganaderas. “Estoy liderando prácticamente toda la ganadería. Me alegra mucho todo lo que hemos avanzado y los premios que hemos obtenido, pero debemos seguir creciendo”, afirmó.
El toro que logró el Gran Campeonato en Huinca Renancó nació en la cabaña a partir de un embrión de una donante también producida por El Viejo Zorzal. “El reproductor es hijo de Mateo, un Gran Campeón de Palermo, y de una madre colorada de la cabaña que tiene genética de Trueno y La Pastoriza”, explicó Cavigliasso.
Desde su juventud, han seguido de cerca el desarrollo del animal, y destacó que el proceso de preparación para una exposición comienza mucho antes de su llegada. “Son animales que requieren atención diaria, es fundamental cuidarlos de enfermedades y asegurar que todo funcione conforme lo planeado”, añadió.
Describió al toro como de biotipo intermedio, musculoso, profundo y con un destacado desarrollo del tren posterior, además de resaltar su genética. “El jurado hizo énfasis en su tren posterior, pues es clave para producir un novillo pesado para la exportación, manteniendo un biotipo intermedio y evitando que sea excesivamente alto”, acotó.
Tras el premio, el toro cambió de propietario; sin embargo, la cabaña retuvo semen del reproductor, y Cavigliasso manifestó su intención de seguir trabajando con esa genética y mantener el contacto con el nuevo dueño.
Para él, las actividades que llenan su vida tienen más similitudes de las que parece. “Para competir en un Dakar se requiere un año de preparación, entrenamiento, fijación de objetivos, determinación y perseguir lo que uno considera que es el camino correcto. Lo mismo sucede con la ganadería”, afirmó.
El Gran Campeonato obtenido en Huinca Renancó tampoco fue el resultado de un esfuerzo casual; incluyó la selección cuidadosa de progenitores, embriones, manejo cotidiano y la colaboración de un equipo. “Cuando ganamos el Dakar, el piloto y copiloto son quienes más reciben el reconocimiento, pero el premio es para todo el equipo, desde el mecánico hasta el ingeniero que asegura que no haya fallas en el vehículos. Me apasiona la ganadería: planear, implantar embriones, realizar genómica, analizar los datos de cada toro, criar un toro y observar cómo sus hijos rinden. Todo esto lleva tiempo, no es algo inmediato”, concluyó.
Tras años de alternar entre los caminos del Dakar y los campos de su proyecto Angus, Cavigliasso resumió su vida de manera sencilla: “Tengo dos pasiones: la ganadería y los fierros”.










