Durante la mayor parte del mandato de los Kirchner, la tasa de referencia estaba próxima al 0% y la deuda en los países emergentes se situaba por debajo del 4% anual, lo que contribuiría a un contexto favorable para los bonos argentinos en la actualidad. Sin embargo, la realidad actual condena al país a asumir tasas de interés superiores al 8% anual en sus endeudamientos.
Recientemente, la baja en la tasa de bonos a 10 años, que se fijó en 4,67%, provocó que los bonos soberanos locales experimentaran un incremento de hasta el 1%, mientras que el riesgo país disminuyó en 19 unidades (-4,4%), ubicándose en 411. Esto se traduce en una tasa cercana al 9% a 10 años.
La situación actual también está influenciada por la inteligencia artificial, el conflicto en el Golfo Pérsico, el aumento del precio del petróleo y la incertidumbre global, lo que ha llevado a los inversores a perder confianza en sus refugios tradicionales: los bonos del Tesoro estadounidense y el oro.
Todo el sistema financiero se encuentra en un escenario complicado, incluyendo el sector de jubilaciones en Estados Unidos, el cual enfrenta la volatilidad y la falta de rentabilidad en el mercado. Además, el sistema público que beneficia a 70 millones de personas está bajo amenaza por diversas razones. También se observa una caída del 0,3% en los salarios reales en Estados Unidos interanualmente, un dato que se suma a la situación de los hogares, donde el 67% presenta hipotecas. Estas circunstancias son indicativas de por qué Argentina y otros mercados tienen dificultades para acumular dos o tres jornadas de incrementos consecutivos.
A pesar de que la morosidad ha disminuido tras 19 meses en Argentina, el descenso se considera poco significativo, registrando una caída de 7,7% a 7,6% en el sector privado y manteniéndose en 3,5% para las empresas. Este panorama mejoró debido a una reducción en los préstamos del sistema de financiaciones irregulares.
La consultora 1816 destacó que “es difícil descartar por completo que la morosidad no vuelva a aumentar en algún momento del tercer trimestre por tres razones: las tasas elevadas de bonos en pesos generan poca motivación en las entidades financieras para activar con fuerza el crédito hacia familias y empresas”.
Simultáneamente, en Estados Unidos se vive una realidad similar, con niveles de morosidad en préstamos personales, hipotecas, prendas, tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles que alcanzan cifras máximas no vistas en los últimos 16 años.
Este contexto se tradujo en que la Bolsa local no replicara el comportamiento positivo de los mercados estadounidenses. El índice Merval, correspondiente a las acciones líderes, sufrió una caída del 0,5% en pesos y del 0,8% en dólares. La volatilidad en Estados Unidos, acompañada de mayores riesgos en el ámbito de la inteligencia artificial, atrae a inversores locales que operan a través de Cedear, instrumentos que permiten comprar acciones de las bolsas neoyorquinas en pesos al tipo de cambio del dólar contado con liquidación (CCL).
Por otro lado, los balances de las entidades bancarias, afectados por la morosidad y la baja en el valor de las acciones que integran su patrimonio, constituyen un impedimento para el crecimiento del Merval. La volatilidad en el precio del crudo benefició a las empresas del sector energético, destacándose YPF, con un crecimiento del 48,2%, convirtiéndose así en la acción con mejor desempeño del año, seguida por Telecom, que mostró un aumento del 24%. Entre las compañías líderes, solo siete han registrado mejoras en 2026, mientras que algunas, como BYMA, han acumulado incrementos del 0,9% en siete meses.
Las tasas de interés experimentaron una baja reciente después de un incremento iniciado tras la licitación del miércoles pasado. Los bonos a tasa fija ofrecen un rendimiento entre 1,8% y 1,9% con vencimiento a un año, y alcanzan un 2,03% efectivo mensual desde agosto de 2027.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), se negociaron USD 513 millones, con el Banco Central adquiriendo USD 18 millones, lo que llevó al dólar mayorista a aumentar $10, alcanzando así los 1.495 pesos.
Según la consultora F2, tuvieron lugar rumores sobre “posturas del Tesoro del lado de la oferta evitando que la cotización supere los $1.500, lo cual, de confirmarse, fortalecería la hipótesis de un techo en el mercado blue”.
El análisis también señaló que, en el ámbito de futuros, “el volumen de transacciones apenas alcanzó el millón de contratos, el número más bajo en ocho ruedas, mientras que el interés abierto incrementó en unos USD 72 millones, con un marcado retroceso en implícitas y mejora en sintéticos. En los bonos soberanos dollar linked, el volumen en BYMA (t+1) también disminuyó, pasando de 254 millones a 191 millones (VN). Por lo tanto, los datos del mercado de cobertura no sugieren un aumento significativo en la demanda que, junto a eventuales ventas del Tesoro, pueda generar un desbordamiento cambiario; tampoco se ha registrado presión sobre la curva de pesos, donde los rendimientos se han comprimido en lugar de aumentar.
En el ámbito financiero, las subas fueron de $10 (+0,7%) para el MEP, que cerró en $1.528, mientras que el CCL aumentó $5 (+0,3%) a 1.581 pesos. El dólar blue se ubicó en $1.555, marcando una baja de $5 (-0,30%).
La reciente disminución de casi 4% en el precio del petróleo, a raíz de la suspensión de represalias de Estados Unidos contra Irán, ha brindado un alivio a los inversores.
En el mercado overnight, dos de los tres principales índices de las bolsas estadounidenses mantenían un rendimiento positivo. Aunque el Nasdaq, después de una fuerte suba previa, mostraba indicios de una recogida de ganancias con un leve retroceso. El petróleo experimentaba una leve variación por encima del 1%, y el Brent cotizaba a 84,50 dólares. El índice del dólar estadounidense frente a las seis principales monedas del mundo continuaba por debajo de 100, lo que representa una mejora para los bonos soberanos argentinos.










