La investigación del Indec revela que la mayoría de las empresas, específicamente el 63,1%, estima que el nivel de producción se mantendrá estable en relación a la actualidad. Sin embargo, el pronóstico de que una de cada cinco fábricas espera una nueva caída es significativo en un contexto donde los indicadores del sector ya indican descensos considerables. Las expectativas de un incremento en la producción son del 16,8%, lo que resulta en un saldo negativo de 3,3 puntos porcentuales.
La situación se enmarca en un contexto complicado. Según los datos más recientes, la industria manufacturera experimentó en febrero un descenso del 8,7% en comparación interanual y una reducción del 4% respecto al primer mes del año. Estos números evidencian que la crisis se ha acentuado en los últimos meses, afectando a casi todos los sectores. De las 16 divisiones que componen el índice, 14 mostraron variaciones negativas en febrero, con sectores sensibles como maquinaria y equipo, que cayó un 29,4%, y la industria automotriz, que disminuyó un 24,6% interanualmente.
Un aspecto clave que alimenta la incertidumbre y el pesimismo en el sector es el comportamiento del consumo nacional. El informe del Indec indica que el principal obstáculo para aumentar la producción es la insuficiencia de la demanda interna, mencionada por el 52,5% de las empresas encuestadas. Al analizar las expectativas para el próximo trimestre, se registra un deterioro en la percepción de los fabricantes sobre este aspecto.
Comparando los datos de la encuesta de febrero con la actual de marzo, se observa un incremento en la proporción de empresas que anticipan una profundización en la caída de las ventas en el ámbito local. Mientras que en febrero, el 23% de los industriales predecía que la demanda interna disminuiría en el corto plazo, en marzo este porcentaje aumentó al 24,3%.
Este aumento de 1,3 puntos porcentuales en la expectativa de caída del consumo interno se presenta en un contexto donde el 58,2% de los consultados considera que el mercado local no experimentará cambios y solo un 17,5% confía en una recuperación. El deterioro en las expectativas internas actúa como un factor decisivo en la estrategia de las fábricas respecto a mantener o reducir sus niveles de producción.









