Durante la entrevista, Melconian subrayó que la economía nacional “está trabada, trabada es la palabra”, y argumentó que el equipo económico solo aspira a un “premio consuelo: administrar flujos financieros críticos”. Según su análisis, el Gobierno se limita a manejar el pago de la deuda y a controlar el valor del dólar, mientras que indicadores clave como el nivel de actividad, la inflación y los salarios quedan relegados a un estado meramente aspiracional. “El sistema bancario, el crédito, la tasa de interés, el salario, la cuota. No tiene por dónde arrancar esto, porque está obstruido”, enfatizó el economista.
La preocupación expresada por Melconian reside en lo que él describe como un callejón sin salida, tanto conceptual como técnico y político, en relación con la gestión económica. El ex funcionario destacó que “la herencia fue tan pesada que intentar un plan de estabilidad con una política ortodoxa clásica como la que ejerce este Gobierno es de muy dudoso éxito”. Identificó varios obstáculos acumulados, comenzando por un “vendaval de crédito” previsto para la segunda mitad de 2024, seguido de la apertura del cepo cambiario en abril de 2025, y concluyendo con incrementos en la tasa de interés que ha calificado como “confiscatorios”.
Al ser consultado sobre las repercusiones de las disputas internas en la política, Melconian manifestó que la confianza se ha vuelto un elemento crítico que agudiza la vulnerabilidad actual. “Cuando la economía era una bala o andaba bien, esas cuestiones impactan menos. Entonces, hoy impactan mucho porque encima la economía no anda bien”, sostuvo. Insistió en la urgencia de impulsar reformas conceptuales para evitar que el Congreso adopte normativas que diluyan las estructuras económicas: “Antes de que se cuelen barbaridades licuadoras, mejor que el Milton Keynes o el John Maynard Friedman lo haga el propio gobierno”.
En cuanto a la desaceleración inflacionaria, abril concluyó con un incremento del 2,6% y proyecciones de descenso para mayo, pero Melconian restó importancia a las mejoras mensuales, afirmando que no alteran el escenario general. “Que abril dé dos seis y que mayo dé abajo de eso no cambia lo que hemos venido hablando. Va a ser que en lugar de treinta y uno dos, da veintinueve nueve. No cambia”, argumentó. El economista advirtió que el optimismo del Gobierno ignora la persistencia de los desafíos que obstaculizan la reactivación y la falta de corrección de los fundamentos económicos.
Respecto a la política cambiaria, Melconian planteó interrogantes sobre la decisión del Gobierno de permitir la venta de dólares en abril, sugiriendo que esta medida podría haber un impacto relevante en la economía.










