De cara a las elecciones de 2027, el panorama no parece favorable para el Partido Justicialista (PJ). Muchos de sus mandatarios se encuentran con dificultades para ser reelectos, ya sea por restricciones legales o por cuestionamientos internos, y la ausencia de un plan coordinado en torno al liderazgo del espacio agrava la situación, en una disputa que aún no cuenta con resolución clara.
Actualmente, el PJ tiene el control en siete provincias: Buenos Aires, Catamarca, Formosa, La Pampa, La Rioja, Salta y Tucumán. Si se cuenta a Córdoba, gobernada por Martín Llaryora, un peronista alineado con Juan Schiaretti y distante de la cúpula del partido, la cifra asciende a ocho.
Además, comprender el panorama del peronismo K involucra considerar a sus aliados en Tierra del Fuego y Santiago del Estero, que tienen orígenes en el radicalismo y otros espacios locales. En el caso de Santiago del Estero, la gobernación fue renovada el año pasado con la victoria de Elías Suárez, un político cercano a Gerardo Zamora.
La situación en La Rioja es un punto de interés, ya que La Libertad Avanza prevé ser un competidor fuerte. El actual gobernador, Ricardo Quintela, no podrá presentarse tras haber completado dos mandatos. Entre los candidatos que surgen para asumir el rol de gobernador se encuentran la vicegobernadora Teresita Madera, los senadores Fernando Rejal y Florencia López (la última con el respaldo de Cristina Kirchner), la diputada Gabriela Pedrali (esposa de Quintela, aunque reconocida por su potencial político) y varios intendentes como Armando Molina, de la capital, y Rodrigo Brizuela y Doria, de Chilecito, así como Ricardo Herrera, secretario general de la gobernación y hombre de confianza de Quintela.
Quintela no dudó en afirmar: “Martín Menem perdió y va a seguir perdiendo. No va a ganar nunca”. Sin embargo, en el peronismo de La Rioja se admite existía cierta inquietud por el peso del apellido Menem en la provincia y su historia asociada al PJ, lo que podría representar un mayor riesgo en la captación del voto, en comparación con otros contendientes previos, como el radical Julio Martínez.
No obstante, aún no está confirmado que el titular de la Cámara baja se presente como candidato. Esto mantiene abierto el escenario para respaldar al diputado Gino Visconti o a otro dirigente libertario.
En Formosa, Gildo Insfrán ha mantenido el poder desde 1995 y no ha definido un sucesor claro en el peronismo. Aunque la reforma de la Constitución provincial limita la reelección a dos mandatos, incluye una cláusula transitoria que considera el actual periodo como el primero. Por lo tanto, se podría interpretar que está habilitado para postularse nuevamente. Sin embargo, desde el mismo PJ se aventuran a afirmar que habrá impugnaciones judiciales que podrían escalar hasta la Corte Suprema.
Si Insfrán decide lanzarse por su noveno mandato, la oposición no alberga grandes esperanzas de sacarlo del cargo. El senador libertario Francisco Paoltroni ha insistido en la necesidad de una intervención federal en la provincia. Por su parte, el diputado Atilio Basualdo, ex intendente de Las Lomitas, busca posicionarse, aunque sus posibilidades aumentarían considerablemente si el caudillo no figurase en la boleta.
En La Pampa, el actual gobernador, Sergio Ziliotto, no podrá presentarse a un nuevo mandato y se dirige hacia una candidatura al Senado. La situación para el candidato del peronismo dependerá de la influencia de Ziliotto y del ex mandatario Carlos Verna, una figura destacada del PJ provincial. Las posibilidades de sucesión están en discusión, y entre los nombres destacados se encuentran los intendentes Luciano Di Nápoli (Santa Rosa) y Fernanda Alonso (General Pico), además del senador Daniel Bensusán y el diputado Ariel Rauschenberger.
Di Nápoli, ex camporista, rompió con la organización liderada por Máximo Kirchner y desafió la conducción del PJ local. En respuesta, varios jefes comunales de su agrupación han conformado un nuevo partido llamado Fuerza Pampa, con el objetivo de estar preparados ante un posible quiebre.
La provincia tiene primarias, lo que significa que la disputa en caso de no llegar a un acuerdo podría resolverse en esa instancia y cualquier sector que genere una fragmentación asumiría un costo político. El peronismo ha mantenido la gobernación de La Pampa de manera ininterrumpida desde 1983.
Del lado de La Libertad Avanza, el nuevo vocero Adrián Ravier está ganando visibilidad, aunque tendrá que afrontar la defensa de decisiones que resultan poco redituables en términos electorales, como ya se evidenció con la eliminación de subsidios al gas que impactarán en la provincia. Dentro del espectro radical, Martín Berhongaray considera una eventual candidatura, mientras que por parte del PRO se lanza Marita Mac Allister, hermana de Carlos.
En Catamarca, Raúl Jalil no presenta restricciones para buscar su tercer mandato, pero ha insinuado que estaría inclinado a no hacerlo y a considerar una candidatura al Senado. Las postulaciones podrían recaer sobre Lucía Corpacci, su antecesora, o sobre Gustavo Saadi, intendente de la Capital.
En Catamarca, los sectores del peronismo liderados por Jalil, Corpacci y los jefes comunales mantienen un acuerdo, a pesar de las diferencias en su postura hacia Javier Milei. Jalil es considerado uno de los aliados del oficialismo en el Congreso, mientras que Corpacci se alinea con una oposición más dura, vinculada a Cristina Kirchner. En las últimas elecciones legislativas, se logró mantener la unidad y lograron imponerse frente a La Libertad Avanza.
En Tucumán, Osvaldo Jaldo buscará su segundo mandato tras haber sido vicegobernador en dos ocasiones. La Constitución provincial lo habilita para postularse, aunque desde la oposición anticipan que objetarán su candidatura basándose en el antecedente de Juan Manzur, quien desistió de volver a ser parte de la fórmula tras un fallo negativo de la Corte. A su vez, el actual mandatario encabezó la provincia durante un periodo prolongado cuando Manzur ocupó el cargo de jefe de Gabinete bajo el gobierno de Alberto Fernández.
El peronismo en Tucumán enfrenta el riesgo de fragmentarse. El acuerdo que Jaldo y Manzur alcanzaron el año pasado -promovido por Cristina Kirchner- aún no ha sido puesto a prueba. Cada sector ha designado un candidato para la elección de diputados (dos lograron ingresar al Congreso) y el gobernador Jaldo los integró a su bloque Independencia.
Para las elecciones ejecutivas del año próximo, tanto Manzur como Pablo Yedlin están considerando postularse, aunque sin grandes expectativas de éxito, aunque sí con el poder de causar estragos en la contienda. Rossana Chahla, intendenta de la capital, se alinea con Jaldo.
A la oposición intenta posicionarse el ex ministro Lisandro Catalán, mientras que dentro del oficialismo se levantan las candidaturas de los diputados Federico Pelli y Gerardo Huesen. Otro integrante del bloque de La Libertad Avanza, el radical Mariano Campero, también busca inmiscuirse en el debate electoral. Al igual que en Catamarca, quedará por verse cómo el Gobierno nacional enfrentará la disputa por el poder al mandatario tucumano, quien cuenta con el respaldo firme del oficialismo en el Congreso.
En Salta, Gustavo Sáenz tiene la mirada puesta en su tercer mandato, tras haber asumido el cargo en 2019 y haber reformado la Constitución provincial en 2021 para limitar la reelección a dos periodos, aunque pretende argumentar que el que comenzó en 2023 se considera el primero.
La Libertad Avanza se impuso en las legislativas nacionales y también en las provinciales en la capital de Salta -donde más del 40% del padrón electoral se sintió representado-, por lo que la senadora Emilia Orozco se constituye en una seria amenaza. Al igual que en Tucumán, existe la posibilidad de que se establezca un acuerdo que permita al oficialismo facilitar el camino para una continuidad de Sáenz en el poder.
El peronismo, que se opone a Sáenz, lo critica por su cercanía con Milei, aunque no se espera una intervención decisiva de la Casa Rosada que ayude a los candidatos a superar este panorama adverso.
En el ámbito alternativo, el tres veces gobernador Juan Manuel Urtubey (actualmente tercer candidato en las últimas elecciones) no se prevé que se postule, lo que podría abrir espacio a su sector para postular a Pablo Kosiner o algún otro dirigente con menor trayectoria política y más vinculado al ámbito productivo.
Sáenz ha eliminado las primarias y luego repuesto el sistema de lemas y colectoras. En el próximo mes está agendada la interna del PJ provincial, aunque aquellos que se opongan a Sáenz no participarán en un proceso que critican.
También quedan provincias como Buenos Aires, donde Axel Kicillof no podrá aspirar a la reelección, en medio de una lucha interna con Cristina Kirchner y como posible carta de negociación, y otros distritos que están fuera de la estructura del PJ como Tierra del Fuego, Santiago del Estero y Córdoba. En Tierra del Fuego, el Gobierno intentará capitalizar la feroz interna que existe entre Gustavo Melella y el kirchnerismo, dividido entre Walter Vuoto y Martín Pérez. Martín Llaryora se centrará en intentar la reelección en Córdoba, mientras que la hegemonía de Gerardo Zamora en Santiago tendrá su próximo desafío electoral recién en 2029.










