“Es un problema que pasa en todas las ciudades del mundo”, destacó la analista María Migliore. Según su análisis, metrópolis como Nueva York, París y Londres han visto un aumento en esta problemática en los últimos años. En contraste, la capital de Finlandia, Helsinki, se destaca por lograr una reducción sostenida de personas sin hogar durante más de una década.
El informe oficial indica que en 2021 se contabilizaron 2.573 personas en situación de calle, cifra que ha aumentado a más de 5.000 en noviembre de 2025. Migliore señaló que en Buenos Aires se miden dos variables: por un lado, se cuenta a quienes viven en la vía pública, y por otro, a aquellos que se encuentran en centros de inclusión social.
“Este número crece sostenidamente a lo largo de los años”, afirmó la analista. Además, indicó que la ciudad ha ampliado su capacidad de atención en los centros de inclusión en tiempos recientes. Buenos Aires ha implementado programas sociales de apoyo a personas en situación de calle desde hace varios años. “Buenos Aires Presente” está en funcionamiento desde 2016 y ha mantenido su continuidad a través de diferentes administraciones, de acuerdo con Migliore.
La analista destacó que las políticas actuales enfrentan nuevos retos. “Creo que hoy el problema de salud mental y de las adicciones está haciendo que haya que rever cómo se trabaja este tema”, precisó.
Sobre este punto, destacó que los casos más complejos suelen estar relacionados con problemas de consumo y salud mental. “La cuestión económica influye, pero los que son crónicos tienen problemas de salud mental y de consumo”, agregó.
Entre las causas principales que explican el incremento de personas en situación de calle en diversas ciudades, el primer factor es la crisis habitacional y la pobreza. “La crisis de vivienda es una problemática en todas las ciudades del mundo”, aseveró. En América Latina, además, se enfrentan problemas estructurales de pobreza y dificultades para acceder a vivienda en alquiler.
El segundo factor identificado es la salud mental. Desde la década de 1980, diversos países han impulsado procesos de desinstitucionalización que han llevado al cierre de muchas instituciones, y según Migliore, “esas redes comunitarias no terminaron de armarse al cien por ciento”.
Así, muchas personas se han quedado sin el acompañamiento necesario. La pandemia ha agravado estos problemas de salud mental en diferentes contextos.
El tercer factor a considerar son los consumos problemáticos. Migliore citó el caso de San Francisco y el impacto del fentanilo en Estados Unidos, aunque también aclaró que en Argentina se presentan otras sustancias. “Son tres factores que ninguno explica al 100%, pero sí están todos relacionados”, sostuvo.
Al mismo tiempo, Migliore describió tres modelos de asistencia para personas en situación de calle. El primero es el sistema tradicional que se aplica en muchas ciudades, incluido Buenos Aires. Este modelo propone una atención escalonada, que comienza con refugios y centros de inclusión para cubrir las necesidades inmediatas, y luego incluye hogares transitorios y acceso a una vivienda permanente.
Sin embargo, la analista advirtió que este sistema presenta limitaciones frente a problemas de salud mental y adicciones. “Está mostrando un límite cuando hay situaciones más complejas”, mencionó.
Además, Migliore hizo referencia a un programa que se lleva a cabo en Brasil, el cual combina espacios individuales con áreas comunes compartidas. Este modelo permite que las personas residan en estas instalaciones entre uno y dos años.
El tercer esquema es el modelo “Housing First”, desarrollado en Estados Unidos durante la década de 1990, que sitúa la vivienda como la base del proceso de asistencia. Según indica Migliore, Finlandia ha logrado reducir el número de personas en situación de calle implementando este modelo, que incluye acompañamiento profesional y asistencia continua.









