Esta práctica se basa en el fuerte aroma de la planta, reconocida como un repelente natural. Sin embargo, se aconseja complementar este método con otras medidas, como el uso de recipientes herméticos.
El uso de una hoja de laurel ayuda a alejar a los gorgojos y otros insectos que podrían infestar los granos guardados en la despensa. La planta libera una sustancia aromática que resulta desagradable para determinadas plagas.
Para aplicar este truco, se sugiere colocar una o dos hojas secas de laurel en el frasco donde se conserve el arroz. Es importante asegurarse de que el recipiente esté completamente seco y cuente con una tapa que cierre de manera efectiva y hermética. Las hojas deben ser reemplazadas cuando pierdan su aroma o muestren signos de humedad.
Este método es recomendable no solo por su simplicidad y bajo costo, sino también porque no requiere el uso de insecticidas alrededor de los alimentos, garantizando así su seguridad. Además, el laurel seco ocupa poco espacio y su fragancia no altera el sabor del arroz si se utiliza en cantidades adecuadas.
Sin embargo, se aconseja almacenar el arroz en recipientes rígidos y herméticamente cerrados, mantener la alacena limpia y revisar los envases antes de almacenarlos, ya que los insectos pueden estar presentes incluso en productos que aparentan estar sellados.










