Consiste en mezclar las cenizas con agua hasta obtener una pasta que se aplica alrededor del tronco de árboles frutales, como el limonero.
Este método busca dificultar el paso de las hormigas desde el suelo hasta la copa del árbol. Aunque estos insectos, por sí solos, no suelen ser una amenaza significativa, su presencia puede estar relacionada con otras plagas.
Una de las conexiones más comunes es la que se establece con los pulgones, ya que algunas especies de hormigas protegen a estos pequeños insectos que se alimentan de la melaza azucarada que producen. Por lo tanto, cuando observamos un movimiento constante de hormigas en un limonero, es conveniente inspeccionar el envés de las hojas y los brotes jóvenes para determinar si hay una colonia de pulgones.
La ceniza seca presenta una textura fina que complica el desplazamiento de ciertos insectos. Al preparar una pasta con agua y dejarla secar sobre la corteza del tronco, se forma una barrera física. Aunque no actúa como un insecticida convencional ni asegura la eliminación de las hormigas, puede dificultar su tránsito.
Para aplicar este recurso, es fundamental utilizar cenizas exclusivamente de madera limpia. Se deben evitar aquellas que provengan de maderas tratadas, pintadas, plásticos o carbón con aditivos, ya que pueden introducir sustancias indeseables en el jardín.
El proceso es bastante sencillo. En primer lugar, se deben reunir cenizas completamente frías y colocarlas en un recipiente. Luego, se agrega agua gradualmente mientras se mezcla hasta obtener una consistencia espesa, similar a una pintura densa que se adhiera al tronco sin escurrirse.
Antes de la aplicación, es recomendable limpiar suavemente la base del limonero para eliminar tierra, polvo o residuos sueltos, sin dañar la corteza. Luego, se utiliza una brocha o una herramienta adecuada para aplicar la pasta alrededor del tronco desde el nivel del suelo y unos centímetros hacia arriba.
Después de la aplicación, se deja secar naturalmente. La lluvia abundante y los riegos pueden ir eliminando esa capa con el tiempo, por lo que es habitual que quienes emplean esta técnica la revisen y renueven cuando se pierde continuidad.
Es importante no cubrir grandes áreas del tronco ni aplicar capas excesivamente gruesas. La ceniza es alcalina y contiene minerales, por lo que su uso indiscriminado puede alterar las condiciones del suelo, especialmente si se utiliza con frecuencia y en grandes cantidades. En terrenos con un pH ya elevado, abusar de las cenizas puede ser contraproducente.
Por lo tanto, esta técnica debe concebirse como una herramienta complementaria y no como una solución única ante una plaga de hormigas. Si el limonero muestra signos como hojas deformadas, manchas, melaza pegajosa, o una gran presencia de pulgones y otros insectos, será necesario identificar la plaga y aplicar un manejo adecuado.










