La continuidad de Sampaoli está en entredicho tras esta nueva caída en el Torneo Clausura, en la que Talleres marcha último en la Zona A con apenas tres puntos. Su frustración se manifestó en el banco, donde se le vio con la capucha puesta y una mirada perdida, reflejando su complicado momento en el club. Su decisión de no hablar tras el partido no hizo más que intensificar las especulaciones sobre su posible salida.
A pesar de haber hecho inversiones significativas para traer jugadores experimentados, el entrenador no ha logrado armar un equipo competitivo. No hay un funcionamiento claro y las incorporaciones de Riquelme y Fattori, provenientes de Argentinos Juniors, no han dado resultados en Córdoba. La llegada del brasileño Rick por cinco millones no ha sido suficiente para revertir la situación, además de la errónea decisión de dejar ir al capitán y líder del equipo, Guido Herrera. Su obstinación por no contar con Enner Valencia lo llevó a jugar sin un delantero centro, evidenciando la falta de dirección en el equipo.
Esto ha generado tensiones con el presidente del club, Andrés Fassi, con quien ha disminuido el diálogo. A lo largo de estos cinco partidos, su propuesta de juego aún no se ha concretado; con diez goles en contra, Talleres es el equipo más goleado de la Liga Profesional. Esta nueva derrota agrava aún más una situación ya crítica, que ha comenzado a preocupar a los hinchas, como se evidenció en el último encuentro, donde los silbidos en el estadio Kempes reflejaron el descontento de la afición.
La incertidumbre sobre el futuro del exentrenador nacional en Talleres se mantiene, y se espera que la reunión con Fassi sea determinante para definir su camino en el club.










