Rubén López, hijo de Julio López, reflexionó sobre la desaparición de su padre, un suceso ocurrido el 18 de septiembre de 2006, el día que debía testificar en un juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz. En una conversación con Víctor Hugo Morales en una radio, Rubén fue presentado con un audio de su padre durante una de las audiencias previas a su desaparición, en el que nombra de manera explícita a Etchecolatz al presentar una denuncia sobre torturas en un programa especial del periodista en 2011. “Escucharlo y que hayan pasado 15 años de ese programa es mucho, ¿no? Tristemente, hoy se cumplen 20 años”, señaló. Durante la charla, Rubén se refirió a Morales como un tío y recordó: “Ese día usted se puso la ropa que mi viejo había preparado. Esa ropa sigue esperando a su dueño, quien debía ir al juicio a enfrentarse a Etchecolatz”. Sin embargo, Rubén lamentó la falta de respuestas respecto a la desaparición, afirmando: “Hoy no tenemos algo para contar, porque no lo hay: no sabemos qué pasó, quiénes fueron. A pesar de algunos indicios, no hay novedades en la investigación sobre esta desaparición”. Al recordar el trágico día, mencionó: “Justo ese día, por cuestiones laborales, tenía que ir a trabajar a Capital, a Martínez, y mi primo Hugo y mi hermano Gustavo iban a acompañarme. Cuando se levantaron, mi viejo no estaba”. Reflexionó sobre lo que podría haber hecho en esa situación y se lamentó por no haber actuado de otra manera. “Con el tiempo, uno piensa en las cosas que pudo haber hecho, pero no teníamos idea de que esto podría volver a suceder en democracia, especialmente considerando que no se esperaba que los genocidas desaparecieran a un testigo tan importante”. Rubén compartió su primera impresión al notar la ausencia de su padre: “Ese día, por primera vez, mi viejo iba a enfrentar a Etchecolatz. Ya había declarado antes, pero no estuvo presente en la sala. Tenía la obligación de estar ahí, ya que se llevaban a cabo los alegatos de abogados y testigos. Pensamos que, como se suele decir, le saltó la térmica, la ansiedad, el nerviosismo”. Con el tiempo, esas ideas iniciales fueron evolucionando: “Con los meses, nos dimos cuenta de que no era así. Nunca se pudo averiguar lo que pasó. Actualmente, comprendemos que hubo una segunda desaparición”. Rubén recordó la confusión en torno a la causa: “En los 50 cuerpos de la causa hay mucha desinformación. No sabemos si esto fue intencionado para perjudicar la investigación. La situación con la causa es un verdadero desastre y nunca sabremos si hubo intención detrás de esto o no”.
Nº Edición: 98










