Uno de los casos involucró a Jazmín, una perra de raza pointer de seis años que falleció luego de mostrar síntomas graves poco después de su paseo. Su dueña, Sol Di Tomaso, contó que el sábado 17, alrededor de las 15, su padre sacó a la perra como hacía regularmente. La familia reside a escasa distancia de la plaza desde hace 35 años. Según relató Di Tomaso, su padre notó que Jazmín había comido algo de una bolsa roja situada cerca de la calesita y mesas; treinta minutos después de regresar a casa, la perra comenzó a tener dificultades para subir las escaleras y a desvanecerse. Tras llevarla a una clínica veterinaria, su estado se deterioró rápidamente, presentando fallas en múltiples órganos, lo que resultó en su internación e intubación. Falleció el lunes en la madrugada, tras sufrir un paro cardíaco. Enrique Bustamente, jefe de internación del Centro Veterinario de Olivos, explicó que Jazmín ingresó con síntomas como mioclonos, sialorrea, midriasis e hipertemia. “Era una perra joven sin antecedentes neurológicos”, agregó. Además, advirtió que a menudo reciben perros intoxicados con metaldehído, un componente utilizado para el control de babosas que puede estar presente en productos domésticos y cuya toxicidad no siempre es evidente para los dueños. Bustamente aconsejó extremar las precauciones, sobre todo en temporadas donde hay mayor presencia, y evitar su uso en el hogar, aunque aclaró que este veneno no fue el causante del problema de Jazmín.
“Me siento completamente desconcertada. No sé qué pudo haber causado la muerte de un perro en dos días con una falla multiorgánica. Es inusual que se trate de comida en mal estado, es una intoxicación muy fuerte. También es extraño pensar que personas que consumen drogas en la plaza hayan dejado cocaína”, comentó Di Tomaso. La familia no tiene una respuesta clara sobre lo que pudo haber ingerido Jazmín, pero ya realizó la denuncia correspondiente en la comisaría 1a de Vicente López.
Otro animal afectado fue Aldo, el perro de seis años de Julieta Denna, que también presuntamente ingirió algo durante un paseo en la Plaza de los Inmigrantes. Denna relató que el domingo 17, el parque estaba como cualquier otro día, lleno de vecinos paseando y familias comiendo. No notó ninguna irregularidad. Sin embargo, mencionó que Aldo suele olfatear restos de comida en el suelo, lo cual le preocupa. Al regresar a casa, revisó el vómito del perro y encontró restos que parecían migajas de pan. También recordó haber visto algo blanco que parecía pan durante su paseo.
“Cuando llegué a la veterinaria, pregunté qué tóxico podría ser. Me dijeron que no tenían reactivos para todas las sustancias”, relató. La variedad de posibles sustancias y la combinación entre ellas complican la identificación de lo que pudo haber afectado al perro. “Si hubieras visto a mi perro hace 48 horas, te morís. Era un animal activo, muy inteligente y reactivo. Haré la denuncia, aunque no sé cuándo, porque no tengo tiempo ni para respirar”, indicó Denna.
La hospitalización también tuvo un impacto económico significativo para la familia. Denna, que trabaja como profesora de inglés y depende de sus ingresos por hora, mencionó que el costo de la internación ascendía a $700.000 por día, sin contar otros procedimientos. “En mi vida, esto es como si hubiera explotado una bomba”, resumió. Según el Centro Veterinario de Olivos, Aldo fue atendido con síntomas neurológicos y vómitos. Aclararon que en este caso tampoco se logró identificar la sustancia responsable, y no se realizaron estudios toxicológicos definitivos. Aldo permaneció en coma inducido durante 11 horas, pero su evolución fue favorable y, tras varios días, recibió el alta, aunque continúa recibiendo medicación anticonvulsiva.
La investigación está en curso. Fuentes judiciales confirmaron que se recibió una denuncia en la comisaría 1a de Vicente López por la posible intoxicación en la Plaza de los Inmigrantes, con certificados veterinarios vinculando la muerte de Jazmín a esta causa. “Se ha registrado la denuncia por maltrato animal. Con base en eso, iniciamos una investigación exhaustiva”, indicaron. Entre las primeras medidas adoptadas, se ordenó una limpieza a fondo del espacio público y se convocó al área de Zoonosis municipal para inspeccionar los canteros y otros sectores en busca de restos de comida u otros elementos peligrosos. La fiscalía también solicitó que, si el personal policial o municipal hallaba algún alimento sospechoso, debían tener cuidado al manipularlo y preservarlo para su posterior análisis. “Se han resguardado las cámaras disponibles en la zona para obtener imágenes que puedan mostrar a alguien arrojando algún elemento potencialmente tóxico”, añadieron las fuentes. “Hasta que no se encuentre algo que permita llevar a cabo un peritaje en la Plaza de los Inmigrantes, no podremos confirmar si existe un vínculo con lo sucedido a los perros”, concluyeron. Desde la Municipalidad de Vicente López informaron que, tras investigar la plaza durante varios días, no se hallaron indicios de sustancias tóxicas o venenosas en el lugar. “Se ha comprobado que había personas en situación de calle consumiendo drogas prohibidas, lo que podría haber llevado a que el animal se acercara y lamiera o ingiriese algo”, manifestaron desde la Dirección General de Zoonosis. También destacaron que se presentaron dos denuncias: una formal en la fiscalía por el caso de Jazmín y otra oral entre los vecinos. Los registros veterinarios documentan los cuadros clínicos. Además, señalaron que no se han reportado nuevos incidentes desde entonces.
El reclamo de los vecinos ha crecido. Luego de estos sucesos, quienes frecuentan la Plaza de los Inmigrantes comenzaron a intercambiar advertencias entre ellos y con paseadores de perros, buscando evitar nuevos casos. Rocío Juárez, residente del barrio, mencionó que quienes visitan con regularidad el lugar conocían a Jazmín, quien solía jugar con otros animales del área. Según Juárez, también realizaron quejas a Zoonosis y notificaron al puesto de patrullaje policial cerca del parque. La vecina comentó que circulaban rumores sobre la existencia de veneno, aunque estas afirmaciones no pudieron ser verificadas. Por su parte, Carolina Echende, de 45 años, quien paseaba a su perro en la plaza el miércoles por la mañana, afirmó: “Nunca me ha pasado nada, la plaza siempre está bastante bien. Escuché que ocurrieron estos hechos, pero afortunadamente, no me ha afectado”.










