Esta drástica medida del gobierno de Xi Jinping también incluye reclamos por la creciente hostilidad hacia China, así como la exclusión de empresas chinas de licitaciones públicas, motivada por instrucciones directas desde la Casa Rosada y la influencia estadounidense en las decisiones gubernamentales.
El embajador afectado por la convocatoria fue Marcelo Suárez Silva, quien se encuentra de vacaciones en familia. Por tal motivo, el consejero Guillermo Alberto Simunovich fue quien presentó en la Cancillería china las inquietudes planteadas sobre el tuit de Carreira, un funcionario que accedió al cargo tras el consejo del exasesor Fernando Cerimedo, implicado en un caso de instigación de asesinato en Bolivia, y en la gestión de Manuel Adorni, exvocero mencionado por irregularidades en su declaración patrimonial.
Según lo informado, Simunovich escuchó “una fuerte queja” relacionada con las acusaciones contra el Partido Comunista de China y, además, la denominada “cláusula anti-china” en el proceso de privatización de Belgrano Cargas. A esto se sumó una crítica por los vínculos del gobierno de Milei con representantes de Taiwán, un tema que provoca tensiones diplomáticas con China.
La contundente respuesta de Beijing no solo se debe al tuit de Carreira, sino también a la falta de acción por parte de la Casa Rosada, que emitió una débil aclaración en la que indicó que las posturas oficiales son manifestadas a través de cuentas institucionales y no por perfiles personales.
En su publicación, Carreira se alineó con el pensamiento del millenialismo al afirmar: “El Partido Comunista mata”, responsabilizando al partido gobernante chino por el devastador alud en la frontera con Nepal, que ocasionó la muerte de 2.500 personas.
La Embajada de la República Popular de China en Argentina reaccionó rápidamente mediante una declaración que acusó al director de Comunicación Digital de difundir “rumores maliciosos para difamar al Partido Comunista de China”, además de señalar que sus afirmaciones estaban “condicionadas por prejuicios ideológicos”. La misiva concluyó con un firme rechazo a esas afirmaciones y un exhorto a Carreira para que “cambiara de actitud de inmediato y se retractara de sus declaraciones”.
Sin embargo, Carreira no solo no se retractó, sino que mantuvo su publicación y continúa en su cargo, administrando la cuenta gubernamental de X Oficina de Respuestas Oficial.
Debido a esta controversia, el único ámbito institucional que tomó cartas en el asunto fue la oposición en el Congreso, que presentó un proyecto de resolución para solicitar que Carreira brinde explicaciones en la Cámara de Diputados. La iniciativa, impulsada por Esteban Paulón, destaca que los comentarios de Carreira, dada su posición pública desde 2024, tienen repercusiones significativas, ya que sus expresiones poseen una dimensión política e institucional que va más allá de una interacción en redes.
El diputado también subrayó que el funcionario debería ofrecer una rectificación pública de sus declaraciones, aclarando que las acusaciones contra la empresa estatal china y el Partido Comunista carecían de sustento y no representaban la opinión oficial del Estado argentino. Por otro lado, el diputado Pablo Juliano exigió la renuncia de Carreira o su destitución por parte de Milei, argumentando que la política exterior no puede estar sujeta a funcionarios que actúan como “trolls” en las redes sociales.










