La Resolución 4/2026, publicada recientemente en el Boletín Oficial, formaliza esta nueva propuesta para el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). El nuevo esquema prevé ocho aumentos mensuales consecutivos: el salario pasará de 376.600 pesos en agosto a 383.800 pesos en septiembre, 391.200 en octubre, 398.800 en noviembre y 406.400 en diciembre.
Durante 2027, el salario alcanzará los 414.200 pesos en enero, 422.000 en febrero, 429.600 en marzo y finalmente 437.000 en abril. De agosto al cierre del cronograma, el aumento nominal será de solo 60.400 pesos, lo que representa aproximadamente un 16 por ciento en un período de ocho meses.
Comparando estos valores con la línea de indigencia, que es de 708.016 pesos para una familia, y una canasta básica total que asciende a 1.564.716 pesos, se evidencia que el nuevo salario mínimo es apenas una fracción de dichas cifras.
La diferencia también refleja la considerable pérdida acumulada en los últimos años. De acuerdo con estudios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet, el salario mínimo sufrió una caída real del 40,5 por ciento entre noviembre de 2023 y julio de este año. A pesar de la desaceleración de la inflación, esto no ha sido suficiente para recuperar lo perdido en términos de ingresos.
Esta nueva escala fue definida directamente por el Poder Ejecutivo, dada la falta de acuerdo en el Consejo del Salario. Los sindicatos habían solicitado un incremento del salario mínimo a 911.000 pesos, con un objetivo de 993.000 pesos para diciembre, mientras que la propuesta de los empresarios incluía una suba del 1,8 por ciento en septiembre y ajustes mensuales del 1,7 por ciento hasta abril.
Así, los empresarios plantearon un salario cercano a 468.000 pesos para abril de 2027. Sin embargo, el Gobierno fijó un piso de 437.000 pesos para ese mes, que se sitúa 31.000 pesos por debajo de la oferta empresarial y menos de la mitad de la cifra solicitada por los sindicatos para diciembre.
Para los trabajadores jornalizados, la hora se establecerá en 1.919 pesos en septiembre y aumentará gradualmente hasta llegar a 2.185 pesos en abril. Esta medida abarca a los trabajadores regidos por la Ley de Contrato de Trabajo, el Régimen de Trabajo Agrario, la Administración Pública Nacional y organismos estatales que actúan como empleadores.
El salario mínimo también influye en aquellas personas que no lo perciben directamente, ya que actúa como referencia para diversas prestaciones y determina los límites de la prestación por desempleo. La resolución especifica que dicho beneficio será equivalente al 75 por ciento de la mejor remuneración neta mensual de los seis meses previos al cese laboral, aunque no podrá ser inferior al 50 por ciento ni superar el 100 por ciento del salario mínimo.
La discusión sobre el SMVM se lleva a cabo en un contexto de crisis de ingresos que impacta especialmente en los sectores más vulnerables. Un estudio del Instituto Periferias, realizado sobre 5000 casos en 15 provincias, reveló que el 74,4 por ciento de los hogares consultados en barrios populares no logra cubrir sus gastos mínimos mensuales.
Asimismo, el 61,8 por ciento de los encuestados mantiene algún tipo de deuda; de ellos, el 59,8 por ciento ha recurrido a financiamiento para la compra de alimentos. Este uso del crédito indica una tendencia en la que se recurre a él no solo para gastos extraordinarios, sino para completar pagos básicos.
La situación de salarios bajos y alto endeudamiento ilustra una faceta de la crisis que no se explica únicamente por la evolución mensual de los precios. Aunque la inflación ha disminuido, esto no garantiza la recuperación del poder adquisitivo perdido. Cuando los ingresos iniciales están rezagados, incluso incrementos alineados con los precios pueden resultar insuficientes para recuperar niveles de consumo aceptables.
Un dato observador de esta dinámica se registró en agosto, donde el salario mínimo aumentó apenas un 1,13 por ciento respecto a julio, mientras que la inflación mensual alcanzó el 2,1 por ciento. Este resultado implicó una nueva pérdida en el salario, sumándose a la pérdida acumulada en años anteriores.










