Este foro internacional, que reunirá a representantes económicos de 19 naciones y la Unión Europea, se llevará a cabo en Carolina del Norte, del 29 de agosto al 1 de septiembre. Además, los ministros tienen programado un nuevo encuentro dentro del marco de las reuniones anuales del FMI, que se realizará el 15 de octubre en Tailandia.
La presidencia estadounidense adelantó los temas que se abordarán en la cumbre presidencial, que se llevará a cabo el 14 de diciembre en Miami.
Una de las principales expectativas de la cita de agosto radica en la posibilidad de que se produzca un encuentro entre Caputo y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien presidirá la reunión.
El diálogo entre ambos se había interrumpido después de que Bessent optara por adquirir pesos para apoyar al Banco Central en el contexto electoral de 2025, cuando la demanda de dólares se disparó. Sin embargo, esta vez el escenario es diferente, ya que Caputo llega con un programa financiero que garantiza fuentes de financiamiento suficientes para afrontar los vencimientos de deuda hasta 2027, incluyendo diversas alternativas. El presidente Javier Milei ha afirmado que entre las opciones disponibles para manejar la presión cambiaria derivada del proceso electoral, se mantiene activo un swap con Estados Unidos por un total de u$s 20.000 millones. Este tema también se aborda tras el respaldo explícito del FMI tras la visita de Kristalina Georgieva.
Recientemente, el Tesoro estadounidense aplicó una estrategia similar en Japón, comprando yenes para evitar el colapso de su moneda. El doctor en relaciones internacionales Esteban Actis menciona que se pueden extraer dos lecturas de esta situación: por un lado, la perspectiva positiva para el Gobierno argentino, que señala que la ‘doctrina Bessent’ de intervención bilateral es una herramienta que EE.UU. está dispuesto a utilizar. De ser necesario un apoyo en 2027, el mecanismo ya está en funcionamiento. Por otra parte, la lectura negativa indica que el Fondo de Estabilización Cambiaria de EE.UU. no es ilimitado; si Japón, un aliado del G7 y tenedor clave de deuda estadounidense, o cualquier otro aliado requiere asistencia en 2027 por un problema estructural, Argentina competirá por los mismos recursos.
La próxima edición del G20 pone de manifiesto las tensiones geopolíticas y las inquietudes de EE.UU. en tres áreas clave: fomentar la prosperidad económica a través de la reducción de regulaciones, garantizar el acceso a suministros de energía seguros y asequibles, y promover innovaciones en inteligencia artificial y tecnologías emergentes.
En cuanto a la eliminación de “cargas regulatorias innecesarias”, la principal prioridad es disminuir las barreras y promover políticas que favorezcan el crecimiento.
En medio de la volatilidad de los precios del petróleo y las tensiones con China, asegurar el acceso a energía asequible adquiere centralidad, dado que EE.UU. busca incentivar la producción y la industrialización de minerales críticos en el mundo occidental. Entre las prioridades establecidas para el G20, se destaca la necesidad de fortalecer “la seguridad energética para Estados Unidos y sus aliados”.
Finalmente, la inteligencia artificial se centra en la dilucidación de políticas que impulsen la innovación y aceleren el desarrollo y la adopción de tecnologías al servicio del bienestar humano, así como en el reforzamiento de las cadenas de suministro.










