Este desacato ocurrió cuando Jordania estaba perdiendo por la mínima y trataba de igualar el marcador antes del descanso. Durante una pausa en el juego, Jamal Sellami, el director técnico, solicitó que el equipo retrasara la línea defensiva para evitar dejar espacios. No obstante, el capitán Mousa Tamari instó a sus compañeros a presionar la salida suiza de manera agresiva. Como resultado de esta falta de coordinación, los suizos lograron marcar un gol en tan solo tres pases, llevando el marcador a 2-0.
La jugada se desarrolló de manera sorprendentemente rápida: desde el arquero, los jugadores suizos recorrieron toda la cancha y anotaron en un abrir y cerrar de ojos. La reacción del técnico fue inmediata, evidenciando su enojo y frustración desde la zona técnica, ya que su estrategia había sido ignorada, lo que resultó ser costoso para su equipo.
El partido finalizó con una abultada derrota de 4 a 1 para Jordania, lo cual plantea serias preocupaciones sobre la disciplina táctica del equipo. A pesar de la diferencia de calidad futbolística con sus oponentes, el cuerpo técnico está preocupado por la falta de adherencia a las tácticas propuestas.
La selección jordana competirá en el mismo grupo que la argentina, cerrando su participación el 27 de junio en Dallas, y se presenta en la cita mundialista con la intención de sorprender. Sin embargo, el amistoso ha expuesto varias debilidades defensivas que los actuales campeones del mundo podrían explotar con su ágil juego de pases. Por lo tanto, para tener una oportunidad en su enfrentamiento, Jordania deberá subsanar de manera urgente sus problemas defensivos y de presión.
Este incidente ya ha sido ampliamente cubierto por la prensa internacional, convirtiéndose en una de las imágenes más destacadas de la preparación para el Mundial 2026: una desobediencia táctica en el campo, un contraataque que se volvió un manual y un gol recibido en solo tres pases, resaltando las tensiones dentro de uno de los futuros rivales de Argentina.










