En octubre de 1978, a la edad de 19 años, decidió abrir su primera heladería. Este no fue un emprendimiento ubicado en una avenida principal ni en un local con ventanales; eligió el garage de una vivienda en la localidad bonaerense de Victoria, sobre la calle Palacios, la única opción al alcance de su presupuesto. “Pensábamos pagar el derecho de piso y luego mudarnos a un lugar más importante, pero fue un éxito desde el primer momento”, compartió.
Casi cincuenta años más tarde, Helados Daniel cuenta con 92 franquicias distribuidas en la Capital Federal y el conurbano bonaerense. La empresa produce 2 millones de kilos de helado anuales en una planta de 2,600 metros cuadrados ubicada en Garín. Actualmente, sus hijas, María Sol y Florencia, junto a su yerno Javier Giunta, manejan las operaciones diarias, mientras que Paradiso continúa involucrado en la dirección y en reuniones semanales para revisar “los números grandes”.
El arranque del negocio fue rudimentario, alejado de cualquier modelo profesional. Paradiso compara lo que invirtió en su inicio con el costo de cuatro Fiat 600 usados para adquirir máquinas y conservadoras de segunda mano. “No había para más”, explicó de forma sencilla.
El conocimiento del oficio fue adquirido primero a través de la práctica y luego complementado con cursos y capacitaciones. “En la otra heladería había aprendido el trabajo mecánico, pero el oficio real lo aprendí estando al frente, haciendo cursos y contactando proveedores en una época donde no había Internet”, recordó.
El apoyo también llegó de su antiguo jefe, quien le sugirió abrir su propia heladería, lo ayudó a conseguir sus primeras máquinas y le ofreció mercadería, así Daniel pudo enfocar sus recursos en encontrar un establecimiento adecuado.
La formación técnica resultó fundamental. “Haber estudiado en una escuela industrial me dio conocimientos en química y física que me sirvieron mucho para el trabajo práctico”, apuntó.
El primer garage se transformó con el tiempo en un local comercial. Posteriormente, alquiló el garage contiguo, adquirió la propiedad y mudó su negocio a una avenida. En 1985, abrió la primera sucursal en La Horqueta, donde su hermana se encargó del establecimiento, que aún continúa en funcionamiento.
El nacimiento del súper dulce de leche se dio a inicios de los años 90, cuando la búsqueda de innovación requería la creación de nuevos sabores. En este contexto, Helados Daniel lanzó este helado, que con el tiempo se convertiría en un clásico de la gastronomía argentina.










