En una entrevista en Radio La Red, el exfuncionario hizo énfasis en la mejora en los precios y la previsibilidad del tipo de cambio. “Eso no es para nada menor, porque hace tres años una familia no sabía si el changuito del supermercado iba a costar 20 % más el próximo mes. Entonces, esa angustia no está más”, puntualizó.
Respecto al comportamiento del tipo de cambio, Lacunza enfatizó que, más allá del debate sobre su valor, actualmente no hay volatilidad en el mercado paralelo. “No hay un tipo de cambio paralelo que a esta altura sea de $ 3000. No hay esa incertidumbre”, destacó.
Sin embargo, junto a estos aspectos positivos, Lacunza señaló tres “luces rojas”: el empleo, la actividad económica y los ingresos. Específicamente, mencionó que hay un “motor apagado” en sectores como la construcción, la industria manufacturera y el comercio desde hace más de un año y medio.
Además, expresó su inquietud por el agravamiento del ingreso disponible. “Estamos peor que hace tres años”, afirmó, haciendo alusión a que, aunque el “changuito” del supermercado presenta ahora más estabilidad, los ingresos disponibles para las familias (lo que queda tras cubrir gastos fijos como alquiler, luz, gas y transporte) son menores que hace tres años.
En cuanto a las recientes declaraciones de Luis Caputo, quien se refirió de manera despectiva a quienes critican la situación de la industria, Lacunza evitó dirigirse directamente al funcionario, pero observó que el Gobierno a veces confunde “los gritos con el coraje” y “los insultos con ser claro”. “Tarados no hay nadie”, afirmó el economista, señalando que lo que existen son diferentes percepciones sobre la situación económica.
Finalmente, Lacunza propuso un modelo de desarrollo sostenible basado en tres vértices: estabilidad de precios, creación de empleo y respaldo electoral. “Cuando los dos primeros están en verde, se genera un triángulo virtuoso, donde baja la tasa y crece la inversión y el empleo. Ahora, cuando se pone naranja, perdés votos”, concluyó.










