Esta medida forma parte de un esfuerzo por normalizar la política monetaria luego de años manteniendo las tasas de interés cerca de cero e incluso por debajo. La institución había implementado tipos ultrabajos con el objetivo de fomentar el endeudamiento y el consumo, así como de combatir la deflación y revitalizar la economía estancada.
El reciente aumento en los precios del petróleo, debido al conflicto en Irán, ha afectado especialmente a Japón, que depende casi en su totalidad de las importaciones para satisfacer su demanda de crudo y gas natural.
La prolongada política de tasas bajas había ejercido presión sobre el yen, que en las últimas semanas sufrió una devaluación, alcanzando cerca de los 160 yenes por dólar.
Kazuo Ueda, gobernador del Banco de Japón, se encuentra hospitalizado y no participó de la reunión del consejo de política monetaria del martes. Se anticipaba que el vicegobernador Shinichi Uchida asumiría su lugar durante la conferencia de prensa programada más tarde.
Antes de que se conociera la decisión del organismo, el índice Nikkei 225, referencia en Tokio, logró superar temporalmente los 70.000 puntos a primera hora del martes, aunque posteriormente experimentó una caída parcial.










