En los días previos a la inauguración, la capital mexicana fue escenario de tensiones. Una marcha de docentes que amenazaba con boicotear la apertura fue controlada y se realizó en el centro, donde aproximadamente 45 mil personas se congregaron en la plaza de El Zócalo durante el fan fest. Al mismo tiempo, familiares de personas desaparecidas se manifestaron en las cercanías del estadio buscando justicia.
El día del debut presentaba un panorama complicado, con un tránsito congestionado, problemas organizativos y un ambiente poco festivo. Los asistentes debieron madrugar para llegar a tiempo a la ceremonia, que tuvo lugar en el barrio de Santa Úrsula, al sur de la capital.
Recordando las inauguraciones pasadas, en 1970, el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz recibió abucheos, en una situación similar a la vivida por Miguel de la Madrid en 1986. Para evitar incidentes, Claudia Sheinbaum, actual mandataria, prefirió observar la ceremonia desde la alcaldía, vestida con una camiseta verde de la selección y acompañada de Clara Brugada, jefa de Gobierno de su mismo partido, Morena. La mandataria enfrenta un amplio descontento entre sindicatos docentes y sectores de la población que cuestionan la idoneidad de un torneo que no consideran una celebración nacional.
La apertura del Mundial comenzó con un tributo a la cultura azteca, que dotó al evento de un fuerte simbolismo. En el campo apareció un huehuetl, el tambor ancestral, mientras un grupo de artistas golpeaba balones dorados, representación del oro en las civilizaciones de la región.
Sin embargo, la presentación se tornó rápidamente en una celebración más pop y de reguetón. La banda Maná, cuya popularidad fuera de Latinoamérica es limitada, inició el espectáculo, seguida de otros artistas como Belinda y Los Ángeles Azules. La propuesta musical generó opiniones divididas, siendo especialmente apreciada por el público local.
Uno de los momentos más esperados de la ceremonia fue la interpretación de Shakira, quien cantó junto a Burna Boy el himno del Mundial 2026, titulado Dai Dai. A diferencia de otras ediciones, la FIFA lanzó este año un álbum con todas las canciones oficiales del torneo.
En el clímax de la ceremonia, la actriz mexicana Salma Hayek tomó la palabra para dar la bienvenida a las 48 selecciones, celebrando el regreso del Mundial al Azteca después de 40 años.
La ceremonia dejó mucho que desear en comparación con la fastuosa apertura de Qatar, que ofreció un espectáculo artístico y un mensaje inclusivo. Las ceremonias de Brasil 2014 y Sudáfrica 2010 también permanecen grabadas en la memoria colectiva, así como el memorable himno de Italia 90.
El viernes, la famosa cantante Katy Perry se presentará antes del partido entre Estados Unidos y Paraguay en Los Ángeles, mientras que en Toronto, Canadá jugará contra Bosnia y Herzegovina con actuaciones de Alanis Morissette y Michael Bublé.
Si la Ciudad de México no estuviera programada para albergar varios partidos del Mundial, las críticas sobre la organización serían aún más severas. Comparando con el público argentino, que se estima que será de 30 mil personas en Kansas para el primer partido de la selección de Scaloni, los problemas de transporte en la capital mexicana resultaron ser significativos. En un día normal, el trayecto hacia el estadio suele tardar más de una hora; hoy, muchos necesitaron casi dos horas. El transporte público es deficiente y la señalización alrededor del estadio es insuficiente.
Los hinchas enfrentaron embotellamientos severos en su camino hacia el sur de la ciudad por la autopista Periférico, ya que la avenida Tlalpan, otra ruta habitual, fue cerrada. Las autoridades recomendaron a los aficionados utilizar el tren o ir caminando. A pesar de las advertencias de un posible boicot por parte de los docentes, las protestas se realizarán en el Zócalo, que se encuentra totalmente vallado.
En el terreno de juego, México enfrentó a Sudáfrica, partido que inicialmente no prometía mucho. Sin embargo, el local se adelantó pronto, cuando Julián Quiñones, tras un error de la defensa sudafricana, anotó a los nueve minutos al superar a Ronwen Williams. Desde ese momento, México controló el balón y el ritmo del encuentro, mostrando sólido dominio frente a un rival que carecía de ideas en su juego.
A medida que avanzaba el segundo tiempo, la situación se complicó para Sudáfrica. Siphephelo Sithole fue expulsado por una falta a Brian Gutiérrez, y México aprovechó la ventaja numérica para ampliar la diferencia a los 67 minutos con un gol de cabeza de Raúl Jiménez.
Las emociones se intensificaron hacia el final, aunque no en el sentido de un buen juego. Sudáfrica sufrió una nueva expulsión, esta vez de Themba Zwane, seguido de la roja para César Montes por una dura falta. Este partido inaugural se convirtió en un caso inusual, al ser el primero en la historia de las Copas del Mundo con tres expulsiones. Apenas terminó el encuentro, la lluvia comenzó a caer, mientras los seguidores mexicanos celebraban la victoria de su selección, llenos de optimismo por repetir los buenos resultados de anteriores mundiales que organizaron.










