Las lágrimas de Messi y Scaloni reflejan un profundo sentido de emoción y desahogo. La pasión y el compromiso de la Selección pesan más que cualquier error en defensa o la descoordinación en la presión alta, y este encuentro en la Copa del Mundo no fue la excepción.
Nueve de cada diez selecciones habrían claudicado tras el segundo gol del sólido equipo egipcio, cuyos jugadores distan mucho de ser considerados solo como










