Conde planteó: “¿Cuándo vamos a dejar de criar animales que nacen ya condenados a tener problemas?”. Su crítica se centra principalmente en aquellas razas que presentan características anatómicas acentuadas, como el Bulldog Francés, que posee un hocico corto.
En su publicación, subrayó que tras una apariencia que muchos consideran entrañable, a menudo se ocultan dificultades que acompañarán al animal a lo largo de su vida. “Esto no es ternura. Esto es un perro que muchas veces no puede respirar bien”, comentó. Además, detalló los riesgos asociados a estas características, como problemas oculares, mayor vulnerabilidad a golpes de calor, alteraciones anatómicas y una calidad de vida inferior desde el momento de su nacimiento.
El veterinario hizo hincapié en la responsabilidad que tienen los humanos en este proceso. Según su explicación, los perros no eligen estas características; son el resultado de generaciones de selección y crianza destinadas a obtener rasgos físicos específicos. “El perro no tiene la culpa. La culpa es nuestra por seguir romantizando malformaciones porque nos parecen graciosas o tiernas”, afirmó.
Los perros con hocicos extremadamente cortos presentan una anatomía que dificulta el flujo de aire normal, lo que puede convertir actividades cotidianas en esfuerzos arduos. Además, Conde destacó que estos perros poseen menor tolerancia al calor, un aspecto crítico, ya que regulan su temperatura corporal principalmente al jadear.
El especialista también dirigió su crítica hacia quienes buscan ejemplares con características cada vez más exageradas, señalando que “cuanto más extremos los hacemos, parece que más aplaude internet y más aplaude parte de la sociedad”.
Tras publicar un video donde expone su postura, Conde amplió su mensaje en un texto que acompañó a la publicación. Reiteró que su crítica no está dirigida a los animales ni a sus dueños, sino a la normalización de rasgos que pueden comprometer su bienestar. “Cuando un animal nace con más dificultad para respirar, peor tolerancia al calor, alteraciones anatómicas o mayor riesgo de enfermedades, eso no debería parecernos adorable. Debería hacernos reflexionar”, señaló.
Conde también destacó una distinción esencial: “Los perros no tienen la culpa. Ellos solo nacen así”. Finalmente, resumió su postura con una reflexión contundente: “Si para vivir tranquilo prácticamente no te podés mover porque te ahogás, normalizar esto no es amor por los animales.”










