El plan se fundamenta en el informe trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el cual advierte sobre condiciones climáticas que superan los promedios normales para el intervalo de mayo a julio, especialmente en el sur. De acuerdo con lo indicado en el anexo del documento, el pronóstico sugiere una mayor posibilidad de precipitaciones normales o superiores a lo habitual en Buenos Aires, La Pampa, la región sur de Cuyo y el centro-norte de Patagonia, además de temperaturas que también podrían ser normales o superar lo habitual en el centro y sur del país. Frente a esta situación, el plan establece mecanismos de seguimiento y una coordinación interinstitucional más robusta.
Para dar pie al diagnóstico, la AFE ha constituido un equipo de trabajo que agrupa a las áreas de Defensa y Protección Civil de las distintas jurisdicciones, Vialidad Nacional, las Fuerzas Federales, el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios, la Secretaría de Energía, YPF, el Centro de Información para Emergencias en el Transporte (CIPET), la Dirección Nacional de Prevención y Mitigación y la Dirección Nacional de Operaciones y Logística.
A diferencia de 2023, el año en el que no se requirió la actualización del plan vigente debido a las condiciones climatológicas ordinarias, la nueva edición responde a las proyecciones meteorológicas del actual año y a las exigencias operativas y logísticas que estas podrían generar.
En cuanto a los riesgos previstos, el plan menciona tormentas de nieve acompañadas de vientos fuertes, nevadas continuas que podrían extenderse por varios días, lluvias sobre nieve acumulada que podrían acarrear deslizamientos e inundaciones, así como impactos en la infraestructura eléctrica. Se mencionan antecedentes históricos de nevadas significativas ocurridas entre 1970 y 2024, que van desde el evento en Neuquén en 1972 que forzó la evacuación de 280 personas, hasta el ocurrido en Santa Cruz en junio de 2024, cuando se vieron afectadas unas 14,000 hectáreas. Esto subraya la urgencia de contar con un plan de respuesta estructurado y escalonado.
Las regiones que requieren mayor atención abarcan Patagonia, Cuyo y el Noroeste, donde las bajas temperaturas y la infraestructura existente incrementan la exposición a riesgos energéticos.
La Dirección Nacional de Operaciones y Logística (DNOYL) de la AFE será responsable de implementar el plan en el territorio, con un despliegue gradual según la complejidad de cada situación. Ante una solicitud provincial, se activará el Procedimiento Operativo Normalizado (PON), que contempla la formación de equipos de respuesta, así como el establecimiento de un puesto de coordinación principal y, si es necesario, puntos de coordinación secundarios. Las herramientas operativas incluyen el Sistema de Comando de Incidentes (SCI), el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (SINAME).
Además, el plan prevé la distribución de suministros básicos para calefacción, combustible y alimentos, coordinando también con Parques Nacionales para asegurar el abastecimiento de leña. La resolución fue firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.










