El estudio realizado por una consultora independiente indica que el ingreso disponible de 14,5 millones de personas disminuyó un 0,5% en junio en comparación con mayo y mostró una caída del 6,9% en el año. De este modo, el indicador se encuentra un 16,9% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023, que se toma como referencia para evaluar la magnitud de este retroceso.
Esta caída no afectó equitativamente a todos los sectores. Los trabajadores del ámbito privado registrado experimentaron la mayor contracción, con una baja mensual del 1,4% y una caída interanual del 6,6%. En cambio, el sector público evidenció un repunte puntual, con un aumento del 2,1% mensual gracias a incrementos salariales en las universidades, aunque todavía se mantiene un 7,4% por debajo de los valores de junio de 2025.
Las jubilaciones también mostraron algunas mejoras, aunque de forma desigual: quienes perciben un monto superior a la mínima vieron un incremento del 0,8% mensual, mientras que los beneficiarios de la mínima recibieron un aumento del 0,2%. Sin embargo, ambos grupos continúan por debajo de los valores correspondientes a junio de 2025, con retrocesos interanuales del 5,6% y 10,6%, respectivamente.
El informe detalla que el ingreso real, utilizando la canasta de precios actualizada de 2017/2018 que el Gobierno optó por no aplicar en enero, disminuyó un 0,2% en comparación mensual y un 4,1% en la interanual. Así, se ubicó un 10,9% por debajo del promedio de enero a septiembre de 2023. Si se hace el cálculo con los ponderadores de la canasta de 2004/05, la diferencia se reduce al 8,5%. La consultora destaca que el salario privado formal lidera este retroceso, con una baja mensual del 0,9% y una interanual del 4,5%, mientras que los salarios públicos y las jubilaciones, tanto mínimas como superiores, están registrando cierta recuperación, aunque aún por debajo de los niveles de junio de 2025.
La atención se dirige ahora a la evolución de la inflación en julio. La Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares, correspondiente a 2017/18, reportó una inflación mensual del 2,2%. Los gastos fijos mostraron un aumento similar, pero con una desaceleración de 0,6 puntos porcentuales en relación con junio. El salario privado formal acumula una disminución del 3,1% en los dos meses anteriores, lo que plantea la posibilidad de una recuperación en julio. Sin embargo, la aceleración de la inflación está limitando la capacidad de recuperación real de las jubilaciones.
El informe también subraya que el futuro del ingreso disponible y real estará estrechamente ligado al desempeño del salario privado formal. La desaceleración en el ajuste de los gastos fijos que se observó en julio podría facilitar una mejora en el poder adquisitivo, siempre que los salarios logren adaptarse al ritmo inflacionario. La recuperación de las jubilaciones, por su parte, dependerá de la política de actualización de haberes y la dinámica de precios.
Asimismo, la caída sostenida de los ingresos ha sido acompañada por un aumento en la morosidad, lo que sugiere que muchos argentinos han tenido que recurrir al endeudamiento para hacer frente a sus gastos cotidianos. A pesar de la disminución del ingreso real y disponible reportada, en junio la morosidad crediticia podría haber alcanzado un punto de inflexión, según las expectativas del Gobierno.
De acuerdo con el último informe del Banco Central de la República Argentina, en junio la morosidad del sector privado se redujo al 7,6%, lo que representa una disminución de 0,1 puntos porcentuales respecto a mayo. En el mismo sentido, la irregularidad en el crédito a las familias se ubicó en el 12,77%, ligeramente por debajo del 12,79% de mayo, aunque sigue siendo el indicador más alto entre los segmentos.
Estos nuevos datos respaldan las afirmaciones del Gobierno, que sostiene que los atrasos en los pagos habrían llegado a su punto máximo y que los clientes están refinanciando sus deudas con los bancos sin intervención del Estado. Sin embargo, este proceso podría ser lento y extenderse entre seis y doce meses, dependiendo de la situación particular de cada persona.
Mientras tanto, el Gobierno reafirma su postura de no intervenir, argumentando que, en palabras del presidente, nadie “les puso un revólver en la cabeza” a quienes tomaron créditos que no pueden cumplir. En contraste, la oposición continúa presentando nuevas iniciativas legislativas en el Congreso para regular las tasas que aplican los bancos y billeteras virtuales.










